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Basura nuclear de Australia: El Juzgado Federal del Dr. Jorge Urso investiga una posible y grave irregularidad administrativa entre INVAP y la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN).

El biólogo Raúl Montenegro, Presidente de FUNAM, indicó que “gracias a ese sospechoso acto administrativo INVAP abrió nuestro país al ingreso de basura nuclear australiana, ya que solo de este modo podía venderle un reactor nuclear a Australia”.

FUNAM presentó originalmente esta denuncia ante la Fiscalía Nacional Anticorrupción, en Buenos Aires, que luego la giró al Juzgado Federal del Dr. Jorge Urso. En el Juzgado de Urso se agregó a la causa que iniciaron los Fiscales Federales Eduardo Freiler y Federico Delgado para que se investigue el contrato y el acuerdo firmados con Australia.

Córdoba (Argentina) y Sydney (Australia), mayo 30 de 2002.- La Fundación para la defensa del ambiente (FUNAM) informó que el Juzgado Federal del Dr. Jorge Urso está investigando “una posible y grave irregularidad administrativa entre INVAP y la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) que abrió nuestras fronteras al ingreso de basura nuclear extranjera ”. FUNAM presentó originalmente el caso ante la Fiscalía Nacional Anticorrupción, a cargo del Dr. José Massoni, desde donde se lo giró al Juzgado del Dr. Jorge Urso. En este Juzgado se agregó a la causa iniciada por los Fiscales Eduardo Freiler y Federico Delgado, quienes habían pedido que se investigara el Contrato y el Acuerdo Nuclear firmados con Australia”. El Biólogo Raúl Montenegro, presidente de FUNAM, indicó que “INVAP y la Autoridad Regulatoria Nuclear violaron el Artículo 41 de la Constitución Nacional, que prohíbe el ingreso de residuos radiactivos a la Argentina, para que INVAP pudiese vender un reactor nuclear a Australia”. “En este país, agregó Montenegro, está prohibido por ley tener indefinidamente el combustible nuclear agotado que se genera en un reactor nuclear. Por eso es que sus residuos siguen siendo tratados en Francia. Pero hace cinco años los australianos decidieron cambiar su viejo reactor nuclear HIFAR por uno nuevo, y lo llamaron a licitación internacional. Dada la prohibición que tienen de almacenar indefinidamente combustible nuclear agotado, exigían que quien se presentase debía tratar esos residuos y luego devolverlos a Australia. Cuando INVAP se presentó a la licitación se ajustó a este requerimiento, y lo hizo violando el Artículo 41 de la Constitución Nacional. Después de ganar la licitación INVAP firmó un Contrato con Australia que aún hoy sigue siendo secreto. Pero en agosto del 2000 FUNAM descubrió que ese Contrato ocultaba el ingreso de basura nuclear australiana a la Argentina, y lo hizo público”.

Tres días y dos páginas nos transformaron en el basural nuclear de otros países.

El Biólogo Raúl Montenegro indicó que desde agosto del 2000 “nos dedicamos a investigar cuáles eran los actos administrativos que había hecho INVAP para poder presentarse a la licitación. Tenía que haber algún documento, y finalmente lo encontramos. El 7 de diciembre de 1999 el Gerente General de INVAP, Hector Otheguy, le envió una nota al entonces presidente de la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN), E. D’Amato, para indicarle lo que debía incluír su dictamen. Al hacer el informe a medida de INVAP, la Autoridad Regulatoria Nuclear le abría el camino para la venta del reactor nuclear y la importación de su combustible nuclear agotado a la Argentina”. “Esto es de una extremada gravedad institucional”, agregó Montenegro, “porque el ente controlado, INVAP, no debe darle instrucciones al ente controlador, la ARN, sobre cómo deben ser sus informes. La impunidad con que se actuó es pasmosa. En esa nota Héctor Otheguy le indica por ejemplo a la Autoridad Regulatoria Nuclear que el combustible nuclear australiano ‘no debe ser considerado como residuo radiactivo’. También le indica una frase para calificar el tratamiento que tendría en Argentina esa basura nuclear (‘el proceso no ocasiona daño ecológico’). En apenas una página INVAP dictó lo que debía hacerse desde el órgano de control del Gobierno. Dos días después, el 9 de diciembre de 1999, la Autoridad Regulatoria Nuclear produjo su informe de acuerdo a las indicaciones de INVAP, también de una página, y con ese acto abrió el país al ingreso de basura nuclear australiana”. El Biólogo Raúl Montenegro calificó de “inadmisible y aberrante que en apenas tres días y con solo dos páginas de dudosa calidad técnica se abriera la Argentina al ingreso de basura nuclear extranjera, y se violase tan impunemente el Artículo 41 de la Constitución nacional”. “Por eso decidimos presentar el caso a la Oficina Anticorrupción, que después de analizar nuestra presentación la giró al Juzgado del Dr. Jorge Urso. Por primera vez un Contrato secreto y un Acuerdo Nuclear marcadamente ilegales siguen adelante cuando la Justicia los está investigando”

Un anti-monumento para los Diputados que aprueben el ingreso de basura nuclear australiana.

El Biólogo Raúl Montenegro recordó que el Acuerdo Nuclear con Australia “está a consideración de Diputados después que el Senado, en un acto bochornoso, le diera media sanción sobre tablas. Los Diputados, y muy especialmente los Diputados por Córdoba, saben que hubo irregularidades administrativas en 1999 y que el Acuerdo viola la Constitución. Quien vote a favor del contrato votará contra la Constitución y contra todos los argentinos. Pero FUNAM, Greenpeace y más de 70 organizaciones y redes nos encargaremos de hacer conocer sus nombres para que jamás los olvidemos. Más aún, hasta es posible que decidamos construír un anti-monumento y placas de bronce en cada provincia para que todos conozcamos el nombre de los funcionarios y legisladores que le dijeron si a la basura nuclear de Australia y no a la Constitución Nacional”.  

Fuentes: FUNAM (Córdoba), mayo de 2002. 

 

Este material puede ser reproducido, citando el autor y la fuente. Se ruega remitir una copia de lo publicado a funam@funam.org.ar



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