|
|
El gobierno de los Estados Unidos autoriza el etiquetado de los productos libres de transgénicos pero todavía no obliga a etiquetar los productos modificados genéticamente.
El gobierno de Estados Unidos anunció que en entre mayo y octubre obligará a las empresas de biotecnología a seguir un procedimiento homologado para solicitar la autorización de sus nuevos productos y a publicar sus datos, aclarando, además, que los productores que lo deseen podrán etiquetar sus productos como libres de transgénicos. Si bien estas medidas no reflejan la normativa más estricta que exigen los grupos ambientalistas sobre la obligatoriedad de etiquetar los productos modificados genéticamente, se le impondrá a las empresas de biotecnología un sistema para probar la seguridad de sus productos. El plan previsto por el gobierno de Estados Unidos obliga a las empresas norteamericanas a entregar a la Food and Drug Administration (FDA), Administración de Medicamentos y Alimentos, el principal órgano federal del sector alimentario, informes detallados sobre el producto transgénico que quieran comercializar cuatro meses antes del lanzamiento del producto. Además, se crea un mecanismo regulador a través del cual las empresas que lo deseen podrán recibir la calificación de no alterados genéticamente y establece también que el Departamento de Agricultura participará en la elaboración de las pruebas que determinen la presencia de elementos transgénicos en un alimento. Aunque las medidas son más severas que la normativa actual, porque ésta no obliga a los fabricantes a presentar este tipo de información, el nuevo plan no especifica qué tipo de datos deben ser presentados. Mientras Washington decidió no imponer un sistema de etiquetado especial para los productos transgénicos porque lo considera contraproducente e inútil, la Unión Europea estableció en abril de este año la obligatoriedad de etiquetar todos los alimentos cuyos ingredientes contengan más de un 1% de organismos modificados genéticamente. La etiqueta libre de transgénicos no se adoptó debido a la dificultad de garantizar que una semilla u otro producto no se haya contaminado accidentalmente durante su transporte. Para la Food and Drug Administration de Estados Unidos (FDA) el sistema de etiquetado sólo se utiliza para productos que puedan ser peligrosos para la salud. Los 130 países que firmaron el Protocolo de Bioseguridad en enero de este año en Montreal (Canadá) se estableció que es necesario imponer ciertas restricciones al comercio internacional de organismos genéticamente modificados. En este sentido la Unión Europea, incorporó el principio de precaución que establece que cualquier país podrá negarse a importar un organismo transgénico aduciendo meras dudas sobre sus seguridad para la salud o el ambiente, sin necesidad de disponer de pruebas suficientes y sin que importen los acuerdos sobre libre circulación de mercancías que ese país haya alcanzado previamente en el seno de la Organización Mundial de Comercio (OMC).
Fuentes: FUNAM (Córdoba); El País (España); Mayo del 2000.
Fundación para la
defensa del ambiente. www.funam.org.ar
E-mail: funam@funam.org.ar