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La planta de Bajo Grande que opera la Municipalidad de Córdoba volcó al Río Suquía líquidos cloacales sin clorar. Se produjo por falta de insumos. FUNAM calificó el hecho de "inconcebible".

Durante un mes la planta de tratamiento de líquidos cloacales de Bajo Grande, operada por la Municipalidad de Córdoba, volcó al Río Suquía 140 millones de litros por día de agua tratada a la que no se le aplicó cloro. Este método reduce el contenido de virus y bacterias en el liquido de tratamiento, reduciendo así la posibilidad de que se transmitan enfermedades hídricas.

Desde la municipalidad de Córdoba se sostuvo que la ausencia de cloración se debió “a la falta de insumos” porque “no hay plata para comprar el cloro que se utiliza en ese proceso”. La Fundación para la Defensa del Ambiente (FUNAM) realizó una presentación ante el Gobierno Provincial solicitándole que “haga cumplir la ley  y proteja a quienes viven aguas debajo de la planta de Bajo Grande”. Raúl Montenegro, Presidente de la Fundación, indicó que la falta de cloración de los efluentes de la planta "aumenta el poder patógeno de las descargas, y esto no debe ser admitido. Es cierto que el cloro no es el material más adecuado para tratar las aguas, pues combinado con precursores orgánicos puede generar trihalometanos, que son compuestos cancerígenos, pero hasta tanto se incorpore un método más sustentable es preferible la cloración a la descarga cruda de virus y bacterias”. El jefe del departamento de la planta de Bajo Grande, localizada en camino a Chacra de La Merced, aseguró que hace meses que la Dirección Provincial de Agua y Saneamiento (DIPAS) “no controla lo que sale” de esa planta y señaló que la última inspección que él recuerda “se realizó el año pasado” (2000).  Si los funcionarios del organismo provincial hubiesen cumplido adecuadamente su tarea podrían haber advertido que la Municipalidad de Córdoba dejó de realizar el proceso de cloración el 18 de septiembre.

El biólogo Raúl Montenegro calificó de "inconcebible" que el cese de la cloración "se haya producido por falta de insumos. Estos hechos no pueden repetirse pues está en juego la salud de la población”. El presidente de FUNAM sostuvo además que el hecho denunciado “podría dar lugar a presentaciones penales, ya que habría contaminación de una masa de agua, posible violación de la normativa vigente e incumplimiento de los deberes de funcionario público”. En este sentido no sólo los funcionarios de la  Municipalidad de Córdoba habría incurrido en incumplimiento sino también los responsables de la  DIPAS, la dependencia provincial encargada de controlar a las entidades públicas y privadas que arrojan efluentes a los cursos de agua provinciales. En condiciones normales los líquidos cloacales ingresan a la planta con una Demanda Bioquímica de Oxígeno (DBO) de 200 A 220 miligramos por litro. Luego del proceso de cloración ese valor se reduce, y cuando se vuelca al Suquía el agua tiene una DBO de 20 A 25 miligramos por litro. Funcionarios de la planta de Bajo Grande indicaron que se necesitan 20 kilogramos de cloro por hora para realizar la cloración. FUNAM volvió a calificar de "inadmisible" que el municipio "no haya tenido esa cantidad de dinero para comprar cloro y realizar el proceso de desinfección de los líquidos cloacales en Bajo Grande. Sobre todo cuando las autoridades gastan importantes sumas en publicidad, infraestructura redundante y cuestionables obras públicas".

Ya habían alertado sobre contaminación del agua en el Río Suquía.

En noviembre de 2000 los análisis realizados por un laboratorio oficial de la ciudad de Córdoba ya habían revelado que el río Suquía mostraba alarmantes niveles de contaminación microbiológica. En esa oportunidad se analizaron dos muestras de agua tomadas a dos kilómetros de la desembocadura de la planta de Bajo Grande. Los resultados fueron contundentes. En ambas muestras se detectaron conteos elevados de bacterias coliformes fecales y bacterias coliformes totales. Su presencia es indicadora de otros microrganismos, tanto virus como bacterias, que pueden provocar trastornos intestinales y otras enfermedades (por ejemplo hepatitis). Los análisis también confirmaron la presencia de Pseudomonas, una bacteria que puede producir infecciones graves en personas cuyo sistema inmune está deprimido. "Este escándalo desnudó no solamente la falta de controles de la DIPAS sinó también la inoperancia de la Agencia Córdoba Ambiente". 

Fuentes: FUNAM (Córdoba); Diario La Voz del Interior, octubre de 2001.



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