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La
Mar Chiquita y el Canal Federal.
Por Raúl
A. Montenegro.
| Un ecosistema de
parches. |
La región es un complejo de
ecosistemas terrestres boscosos y de pastizal,
ambientes salinos con vegetación halófila
("amiga de la sal"), bañados de
inundación con pastos, masas de agua estacionales y
la enorme lguna permanente, pulsátil y por lo tanto
de superficie variable. Es un abigarrado conjunto de
parches con distintos tipos de vegetación y suelo.
Todos ellos son variantes fisonómicas de la
Provincia Biogeográfica Chaqueña. Entre todos estos
ambientes existen a su vez zonas de contacto o
"ecotonos" que aumentan el carácter único
de Ansenuza. Es muy importante destacar que Mar
Chiquita es el límite más austral del
"Chaco" de llanura, y que históricamente
la "continuidad" se daba hacia el norte.
Durante siglos esta región recibió las influencias de la
Provincia Biogeográfica del Espinal (en realidad un
"Chaco" empobrecido), tanto del Distrito del
Algarrobo por el sur como del Distrito del Ñandubay por el
este, y de la compleja cuña de "Chaco" serrano por
el oeste que llega hasta la provincia de San Luis (cf.
Cabrera y Willink, 1980). Al mismo tiempo influenció la
totalidad de estos ambientes con sus corrientes de genes y
especies. Hoy todas estas conexiones se están cortando
definitivamente. En Santiago del Estero apenas sobreviven
700.000 hectáreas de quebrachales y en Córdoba el Espinal
es un ecosistema prácticamente extinguido: apenas sobreviven
sus suelos e isletas de bosque muy degradado. Desde 1914 hasta hoy la provincia perdió, estimativamente,
más del 83% de todos sus bosques nativos. El desmonte, la
tala selectiva, los incendios, la expansión de las fronteras
agropecuarias y el sobrepastoreo siguen consumiendo lo poco
que queda. En el mes de julio de 1998 la Dirección de
Recursos Naturales de la provincia (Secretaría de
Agricultura, Ganadería y Recursos Naturales Renovables)
difundió los resultados del monitoreo de masas forestales
nativas que se realizó, mediante imágenes satelitales y
apoyatura de campo en los Departamentos Río Seco, Tulumba,
Sobremonte, Totoral, Río Primero, Punilla, Ischilín y Cruz
del Eje. Sobre una superficie relevada total de 1.500.000 Ha
sólo quedaban 146.000 Ha de bosque nativo.
La Mar Chiquita y los bañados del río Dulce (además de las
serranías más aisladas del Macizo Antiguo) son las últimas
islas biológicas de importancia que quedan en Córdoba.
Cuanto más se destruyan los "caminos" vivos que
conectan la laguna y los bañados con otros ambientes, y
menor sea el aporte de agua que ingrese al sistema, mayor
será su aislación. Este ecosistema único se irá
transformando poco a poco en una isla casi cerrada. Y las
islas de tierra firme, por el implacable principio de Wilson,
Mac Arthur y Simberloff, tienen un destino sombrío: perder
más y más especies (cf. Wilson, 1992; Montenegro, 1998).
Cabe señalar que la construcción del dique de Río Hondo,
por ejemplo, debió afectar el flujo de genes y especies
entre la cuenca alta del Salí-Dulce (zona de Yungas) y la
cuenca baja (bañados, laguna). Este es otro estrangulamiento
que agrava la condición aislada de Ansenuza.
Esto sería una verdadera tragedia para Córdoba y la
humanidad. En 1994 se creó por Decreto 3.215 la Reserva
Natural Provincial de Mar Chiquita. Anteriormente, a
comienzos de la década de 1990 los bañados del río Dulce y
la laguna de Mar Chiquita fueron declarados "Sitio
Hemisférico" por el Consejo de la "Red
Hemisférica de Aves Playeras". Son por lo tanto
ambientes con un notable grado de protección institucional.
Actualmente la Red Hemisférica está integrada por 35
reservas distribuidas en 7 países, de las cuales 3 se
localizan en Argentina: Mar Chiquita en Córdoba, Costa
Atlántica en Tierra del Fuego y Bahía de San Antonio en
Río Negro. Queda pendiente la incorporación de los Bañados
del río Dulce y la laguna de Mar Chiquita a las
"Reservas de la Biosfera" de la UNESCO y a los
"Sitios Ramsar" creados por la Convención de
Ramsar sobre Humedales (Ley Nacional de adhesión nº
23.919/91). En la zona se censaron 317 especies y subespecies de aves que
representan el 90% de todas las conocidas para Córdoba y el
30% de la avifauna argentina, 51 especies de mamíferos, 17
de reptiles, 9 de anfibios, 31 de peces y 133 de vegetales
(Soria y otros, 1998). En cuanto a la diversidad de
invertebrados, y muy especialmente de insectos, los valores
superan en varios órdenes de magnitud el total de especies
de vertebrados y plantas verdes. Especies de hormica
cortadora como la "isaú", Atta volenweideri, son
características de los ambientes secos y abiertos. También
debe ser importante la cantidad de especies nativas de virus,
bacterias, algas y otros grupos, relegados durante los
estudios. Hasta es posible que existan numerosas especies
nuevas nunca descritas, sobre todo entre los insectos y otros
invertebrados.
(*) Biólogo.
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material puede ser reproducido, citando el
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