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Ya se quemaron 1.700.000 hectáreas en La Pampa y Mendoza pero el Gobierno de Argentina no decretará estado de desastre. Murieron 7 personas en Mendoza y 1 en La Pampa.

Desde el 6 de diciembre del año pasado hasta los primeros días de enero de este año ya se quemaron 1.700.000 hectáreas de bosques, campos y pastizales en las provincias argentinas de La Pampa y Mendoza. Durante la primera semana de enero, las altas temperaturas, hasta 37 º C, dificultaron las tareas de extinción en las zonas afectadas. Daniel Bocos, coordinador general del Programa Nacional para el Manejo del Fuego (PNMF) desmintió la posibilidad de que se declare una emergencia nacional, pero indicó que el “pronóstico no es nada optimista” y que “seguirá el calor con baja humedad” y que puede haber “más tormentas eléctricas”. El funcionario explicó que también están trabajando con la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae) “para evaluar los focos por vía satelital”.

En la provincia de La Pampa se quemaron 1.300.000 hectáreas y en el sur de Mendoza 400.000, lo que equivale a 17.000 km2, superficie muy cercana a la de países como Israel que tiene 20.000 km2 o El Salvador con 21.000 km2. El foco más grande está instalado en La Reforma, un paraje de 150 habitantes ubicado a 250 kilómetros al suroeste de Santa Rosa, la capital de La Pampa. En esta localidad y sobre la ruta provincial 20 donde las llamas quemaron unos 30 kilómetros de la banquina, la Policía realiza operativos especiales para informar a los turistas sobre los incendios, mientras el intendente y los vecinos están en alerta permanente ante una posible evacuación. La crítica situación que atraviesan esta zona y la localidad de Chacharramendi,  determinaron la presencia de 40 brigadistas del PNMF.  Los incendios forestales también llegaron al Valle Daza, una de las zonas productivas más importantes de La Pampa. Según informó Bocos, los focos Casa de Piedra-Puelches y Bernasconi  están descontrolados, mientras que los de La Escondida-Humada, La experimental y Puelén están controlados. El funcionario indicó además que en Jacinto Arauz, Valle de Daza I, II y III y La Adela el fuego “está contenido” y que en El Triángulo el incendio “está en liquidación”. Miguel Romero, guardaparque del Parque Lihué Calel, relató que el fuego “corrió paralelo al Parque” y que estuvo “a 20 km del límite oeste”. Uno de los departamentos que más sufrió las consecuencias del fuego fue Limay Mahuida donde se quemaron unas 300.000 hectáreas y se perdieron unos 400 vacunos, 50 caballos y más de 300 cabras.  Las llamas también arrasaron los departamentos de Chalileo y Chical Có.

La primera víctima de los incendios en La pampa fue Ramón Morales un concejal de un pequeño pueblo del oeste pampeano que murió debido a las quemaduras producidas por el fuego. El 21 de diciembre y a pedido del intendente Juan Pagano, Morales, otros colegas y los empleados del Plan Trabajar fueron a apagar el fuego en los campos de La Humada. Al entrar en una huella en el monte para hacer un contrafuego, el grupo de 6 personas quedó atrapado por las llamas. En la Pampa se utiliza la técnica del contrafuego dadas las grandes extensiones de tierra y a que no existen masas de agua cercanas a los focos, indispensables para el uso de aviones hidrantes. Uno de los 200 productores más afectados por los incendios. Juan Artiaga, lamentó que durante los dos días que duró el fuego en los campos de la zona “no vino ni un brigadista, nadie nos ayudó, estuvimos solos”. Cuando llamaron a Viabilidad Nacional en horas de la madrugada para pedir una motoniveladora porque se aproximaba el fuego  “se quejaron por la hora de la llamada” criticó Artiaga. El coordinador general del PNMF, Daniel Bocos, señaló que La Pampa “sólo pidió ayuda la última semana de diciembre a pesar de que los focos comenzaron el 6 de diciembre. Se enviaron equipos y herramientas para 15 personas, más 22 brigadistas de la Agencia Córdoba Ambiente con equipos completos.

En la provincia de Mendoza la situación es igualmente grave. En las zonas rurales de San Rafael y General Alvear, al sur de esta provincia, se quemaron unas 400.000 hectáreas. Leopoldo León, director de Recursos Naturales de la Provincia, aseguró que la situación “es absolutamente grave porque no hay expectativas de lluvia y los fuertes vientos expanden la combustión de los campos”. Además las tormentas eléctricas sin precipitaciones y la escasa humedad produjeron nuevos focos en los campos de Golco, en el límite entre San Rafael y General Alvear. Uno de los incendios llegó a sólo 15 km del pueblo de Monte Comán acercándose a la planta reguladora del gasoducto a Chile pero logró ser controlado. También fueron evacuados dos puesteros con sus familias y el equipo de brigadistas que estaba en el destacamento La Horqueta. Aunque llovió a comienzos de enero, se registraron dos nuevos focos en el distrito Carmensa, al sudoeste de General Alvear, y el otro al oeste de la ruta provincial 143 en Punta del Agua, en San Rafael. En Médanos del Sombrero (al sur de Canalejas) el fuego está contenido, mientras que en La Marina, zona ubicada a 40 km al sur de San Rafael) el fuego “está en liquidación con guardia de cenizas”. Al sur de General Alvear también ingresó un incendio proveniente de La Pampa.

En Mendoza está actuando un avión hidrante Dromader, en San Rafael y dos aeronaves de observación, más 22 brigadistas de El Bolsón, Río Negro, y 2 de Parques Nacionales”. El hecho más trágico se produjo en esta provincia el 5 de enero. Siete personas murieron de asfixia y quemaduras mientras intentaban apagar un incendio de campos en Santa Elena. La finca, ubicada en el paraje Cochicó, está sobre la ruta 143, a 80 kilómetros de la ciudad de General Alvear, en el sur de la provincia de Mendoza.

En la provincia de Buenos Aires un fuego importante se inició en el Vivero Municipal Dunícola, en Claromecó, partido de Tres Arroyos. Bocos admitió que el problema es que “no estaban preparados para un incendio de estas características, ni en el equipamiento ni en el entrenamiento del personal que no conoce acerca de incendios rurales”.

En la provincia de Río Negro se inició un fuego en la ladera sur del cerro Otto, en proximidades de los nuevos barrios periféricos de Bariloche. Aquí trabajaron 45 brigadistas y un avión hidrante Dromader, además de dos helicópteros del PNMF que lograron extinguir el fuego.

En tanto en cercanías del Parque Nacional Los alerces, en la provincia de Chubut, se desató un incendio en Trevelin que fue controlado, pero se temió que la continuidad de vegetación hacia el sector del parque facilitara la extensión de las llamas. El primer incendio de magnitud de la temporada se registró en la zona de Laguna Larga, a unos 18 kilómetros en línea recta de la ciudad de Esquel y constituye uno de los 36 focos de incendio producido a lo largo de la precordillera de Chubut.

Nuevos acuerdos.

El PNMF acaba de firmar un acuerdo con el Estado de British Columbia, en Canadá para realizar dos programas piloto en el Parque Nacional Lanín, en Neuquén, y en la Dirección de Bosques de Chubut y un sistema de alerta temprana, donde se cruzarán datos como la cantidad de combustible (leña, pastizales) acumulados en una región junto con las condiciones metereológicas, la situación de los focos de incendio registrados en el país y la cantidad de hectáreas quemadas hasta el momento reflejan graves deficiencias en el Programa Nacional de Manejo del Fuego y una ineficiente comunicación entre la Nación y las Provincias para enfrentar este tipo de siniestros.

Deficiencias del Plan Nacional de Manejo del Fuego.

El año 2001 quedará registrado como uno de los más afectados por incendios. Cabe preguntarse entonces porqué falló el Plan Nacional de Manejo del Fuego. La lectura de las crónicas, la muerte de 8 personas y casi 2.000.000 de hectáreas quemadas demuestran, claramente, que algo está funcionando mal. Lo que olvidan decir los funcionarios es que cada año los incendios son más graves, no solamente por el número de hectáreas quemadas, un dato fundamental, sino porque Argentina tiene cada vez menos ambiente nativo. El Biólogo Raúl Montenegro, Presidente de FUNAM, indicó que cada nuevo fuego "se produce sobre un país 'natural' progresivamente más pequeño, frágil e indefenso. Cuesta creer que Argentina ya perdiera más del 78% de sus bosques nativos y que algunos de sus ecosistemas estén cada vez más cerca de su extinción. En Córdoba por ejemplo el ecosistema del Espinal ya no existe como unidad. Lo destrozaron el fuego, las topadoras y la expansión de la frontera agropecuaria. Frente a un cambio climático cada vez más perceptible la peor estrategia es tener un país ecológicamente simplificado. Desde FUNAM consideramos que el Plan Nacional debería revisarse, y que su operatoria tendría que relacionarse, además, con el descontrolado avance de las fronteras urbanas y productivas. Cada hectárea quemada o desmontada representan menos futuro y más problemas. Ojalá que el gobierno federal, hasta ahora poco claro y contundente en materia de ambiente, lo entienda, no se demore en tomar decisiones y abra tanto el Plan como sus políticas a otros sectores y opiniones. El tiempo, como ya lo están marcando los trágicos incendios del sur, es cada vez más escaso".

Fuentes: FUNAM (Córdoba); La Voz del Interior (Córdoba); Diario La Nación, Clarín (Buenos Aires) y Secretaría de Desarrollo Sustentable y Política Ambiental (Buenos Aires), diciembre de 2000 y enero de 2001.



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