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Las causas del fracaso de la Cumbre del Clima en La Haya.
La 6ta Conferencia de las Partes del Convenio Marco sobre Cambio Climático realizada en La Haya (Holanda) entre el 13 y el 24 de noviembre del 2000, concluyó provisoriamente con un rotundo fracaso debido a la posición negativa de Estados Unidos de reducir la emisión de sus gases y a la incapacidad de negociación de la Unión Europea. La COP6 de La Haya tenía que acordar los reglamentos del Protocolo adoptado hace tres años en Kioto, ciudad de Japón. En este acuerdo los países desarrollados se comprometen a reducir en un 5, 2 %, como media, sus emisiones de gases que provocan el cambio climático para el período 2008- 2012. Este porcentaje sólo atenuaría los efectos del cambio climático porque para frenar sus consecuencias habría que reducir las emisiones mundiales actuales en un 80 % advirtió José Santamarta, director de la edición en español de la revista World Watch. En la conferencia celebrada hace 2 años en Buenos Aires (Argentina), los países de la convención, se autoimpusieron la reunión en La Haya como plazo límite para establecer estos reglamentos, sin los cuales no puede ejecutarse el Protocolo de Kioto. Pero ante el fracaso de la Cumbre, los 180 países acordaron suspenderla y volver a reunirse probablemente en mayo o junio de este año. Ahora sabemos lo difícil que es aplicar el Protocolo de Kioto en reglamentos concretos y políticas, admitió Dominique Voynet, ministra de ambiente de Francia y representante de la Unión Europea. El principal responsable del fracaso de la Cumbre de Clima fue Estados Unidos que actualmente tiene un 4, 6 % de la población mundial y emite un 24 % de dióxido de carbono (CO2) mundial lo que equivale a 20 toneladas por habitante por año. Es importante recordar que el Protocolo de Kioto no entrará en vigor hasta que 55 Estados lo hayan ratificado y entre ellos reúnan el 55 % de las emisiones mundiales de dióxido de carbono.
Uno de los temas en los cuales no se logró acuerdo en la Cumbre de Cambio Climático fue el de los sumideros de carbono. FUNAM, otras Organizaciones No Gubernamentales y una gran cantidad de países se oponen a este tipo de proyectos de pseudoconservación, tala y reforestación, generalmente localizados en países del Tercer Mundo. Raúl Montenegro, presidente de FUNAM, indicó que los proyectos de sumideros habilitan la transferencia de bonos de emisión de dióxido de carbono hacia grandes emisores de CO2, como los Estados Unidos, que al comprarlos pueden seguir emitiendo sin cambiar sus patrones de consumo. Nuevamente el Tercer Mundo subsidiaría con su naturaleza y sus recursos naturales, los excesos y el despilfarro de los grandes países industrializados. Tales bonos surgirían de proyectos forestales localizados en Africa, Asia y América Latina.
Los sumideros destruirían lo que queda de los bosques nativos de Córdoba.
Los proyectos de sumideros de carbono, irónicamente, son un buen negocio para el primer mundo y para algunos empresarios locales, pero una pésima decisión para los ecosistemas de los países beneficiados, como Argentina, advirtió Raúl Montenegro en una carta dirigida al Gobernador de la provincia de Córdoba, José Manuel De La Sota, en diciembre de 2000. En la nota se señala que el precio que se paga es la destrucción de ecosistemas naturales, algo inexorable en nuestro país si se llegaran a aprobar proyectos piloto como El Foyel y Prima Klima que están actualmente bajo interdicción judicial. La apresurada e inconsulta decisión de algunos gobernantes de provincias como Chubut, Río Negro, Entre Ríos, Misiones y Salta que apoyaron este tipo de iniciativas los enfrenta a crecientes escándalos públicos como en el caso de las autoridades provinciales de Río Negro con El Foyel y las de Chubut con Prima Klima. Montenegro indicó que el intento de radicar El Foyel, a pesar de la oposición de la Administración de Parques Nacionales, ya se trasladó de Río Negro a diarios de gran tiraje, como Clarín, y a medios internacionales como la BBC.
En la carta a De La Sota, FUNAM expuso los siguientes argumentos para oponerse a los proyectos de sumideros:
... En primer lugar, la provincia ya no puede seguir perdiendo ambiente nativo. Nuestra provincia ha sufrido proporcionalmente más deforestación que la Nación en su conjunto. Mientras que en Córdoba ya desapareció el 83% de sus bosques nativos, en el país ese porcentaje es del 77%.
La situación actual en Córdoba es desesperante porque los trabajos de desmonte, disfrazados de proyectos de inversión, continúan destruyendo los últimos ambientes nativos a una velocidad que alarma. Si se revisan las últimas imágenes satelitales y se compara con imágenes de apenas unas décadas atrás se comprobará hasta qué punto se ha destruido nuestro patrimonio nativo. Lamentablemente, este desmonte continúa ante la pasividad mostrada por el propio gobierno, las autoridades del área de Agricultura y la Agencia Córdoba Ambiente. Traslasierra ha sido una de las más recientes víctimas de emprendimientos no sustentables y de empresas desmontadoras radicadas en Jesús María.
El principal y más grave problema ambiental de la provincia es la destrucción masiva y sistemática de sus ambientes naturales. El propuesto mecanismo de sumideros de carbono, tan apreciado por las corporaciones forestales, no reduce este problema ni tampoco atenúa el sobreefecto invernadero.
En segundo lugar el rol de las plantaciones de árboles como secuestradores universales de carbono ha sido sólidamente cuestionado por Peter Cox y su equipo del Hadley Centre for Climate Prediction and Research de Bracknell, en Gran Bretaña. Los trabajos de Cox advierten que la sobreconcentración de dióxido de carbono puede actuar sobre el propio ciclo del carbono, transformando los actuales pozos absorbentes (biomasa, océanos) en depósitos cerrados. Esto se debería a cambios en los patrones de distribución de la vegetación terrestre y oceánica. Dicha merma en los sistemas de absorción provocaría un aumento de la temperatura terrestre superior al estimado por el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC en inglés). Los últimos ajustes del IPCC calculaban, para el 2100, un aumento de 1,5ºC a 6ºC. El nuevo modelo le agrega 2,5ºC a los 5,5ºC de aumento previstos para un escenario sin cambios en la descarga de CO2. La consideración de la alternativa carbono-carbono permite prever así para el año 2100 un aumento de 8ºC en la temperatura actual de la Tierra.
La gravedad de estas cifras y predicciones es innegable. Sería por lo tanto contradictorio e injustificable que el Gobierno apoyase la estrategia de los sumideros de carbono, ya que haciéndolo sólo beneficiaría a unas pocas corporaciones forestales y a los grandes emisores mundiales de CO2. La mejor estrategia de desarrollo provincial y de disminución de la emisión de CO2 se logra conservando los ambientes nativos, no destruyéndolos ni reemplazándolos por plantaciones de especies de crecimiento rápido.
En tercer lugar el gobierno provincial y los contribuyentes debe saber que la promoción y apoyo de iniciativas tipo El Foyel o Prima Klima significan un compromiso económico tanto para las futuras gestiones como para los futuros contribuyentes. En los casos de sumidero, la emisión de las certificaciones de carbono está a cargo de los gobiernos provinciales. Lamentablemente su costo es tan incierto como las responsabilidades que le cabrían al Estado para asegurar la permanencia del proyecto durante varias décadas. Los sumideros benefician solamente a unos pocos forestadores, y perjudican, tanto ambiental como económicamente, a toda la sociedad...
En su carta al Gobernador José Manuel De La Sota FUNAM solicitó que: (a) El Gobierno de Córdoba, se expida contra los sumideros de carbono y los bonos negociables, una iniciativa tan cara a algunos sectores de la Secretaría de Agricultura de la Nación; (b) Se pronuncie públicamente al respecto; (c) Elabore un proyecto de ley que declare en estado de emergencia las masas boscosas nativas de la provincia de Córdoba, establezca un status quo en los permisos de desmonte y regule, menos permisivamente que en la actualidad, el trabajo de las empresas desmontadoras; (d) Hasta tanto se genere y apruebe dicha norma, le solicitamos, formalmente, aplique la Ley Forestal, la Ley del Ambiente y otras normas, e identifique mediante imágenes satelitales de distinta fecha los desmontes sin autorización y quienes son sus responsables, y haga caer sobre ellos y sobre las empresas desmontadoras todo el peso de la Ley.
FUNAM le recordó finalmente que cuando el Gobierno provincial tenga una posición clara difundida públicamente respecto de los sumideros, podremos excluír o no al gobierno de Córdoba de la campaña nacional e internacional que estamos realizando contra proyectos como El Foyel y Prima Klima junto a Greenpeace y otras ONGs.
Fuentes: FUNAM (Córdoba); Nación y Clarín (Buenos Aires); El País y Revista World Watch (España); diciembre de 2000 y enero de 2001.
Fundación para la
defensa del ambiente. www.funam.org.ar
E-mail: funam@funam.org.ar