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En Córdoba se realizará el primer juicio oral por contaminación ambiental.
La Justicia federal de la ciudad de Córdoba, inició el juzgamiento de un empresario de Río Tercero por contaminar voluntariamente con ácido sulfúrico un camino público y por las emanaciones tóxicas del mismo producto provenientes de un tanque de su propiedad que se hallaba en deficientes condiciones de seguridad. El 2 de setiembre, el empresario José Eduardo Pérez, comenzó a ser juzgado por los delitos de contaminación ambiental dolosa y contaminación ambiental culposa, agravada por el resultado, en el Tribunal Oral Federal Nº 1, Secretaría Penal a cargo de Ramón Cornet de la ciudad de Córdoba. Si se comprueban esos ilícitos que violan la ley 24.051 de Residuos Peligrosos y el Código Penal, el imputado será pasible de penas de reclusión o prisión de tres a diez años, en el caso de contaminación ambiental dolosa, o de un mes a dos años de prisión, para la figura de contaminación culposa.
Los dos hechos ocurrieron en jurisdicción de la ciudad de Río Tercero en el mes de noviembre de 1992. De acuerdo con la acusación, el primero se produjo el 6 de ese mes, cuando un hombre que se encontraba realizando ejercicios físicos al llegar a la esquina de Corralito y Pasaje Santa Catalina sintió un olor nauseabundo que causaba irritación a la vista y advirtió que provenía de un líquido marrón. Luego del incidente los bomberos acudieron conjuntamente con autoridades de la Dirección de Gestión Ambiental de la Municipalidad de Río Tercero y comprobaron, después de analizar las muestras tomadas, que se trataba de ácido sulfúrico residual de alto contenido tóxico que podía provenir de las fábricas Atanor, de esa ciudad, o de Icona San Luis S.A, los dos establecimientos que en el país procesan esa sustancia. Tras la investigación efectuada se comprobó que el ácido sulfúrico había sido adquirido en la fábrica de San Luis por la empresa "Transvan", de propiedad de Pérez, siendo trasladado hasta Río Tercero en un camión tanque.También se corroboró que el empresario Pérez había ofrecido el ácido sulfúrico a la empresa "Pigmentos Río Tercero", pero que al llegar el camión cargado a este establecimiento, el producto fue rechazado por su mala calidad. Por esta razón Pérez habría volcado, el ácido contenido en el tanque de aproximadamente 1.000 litros en el camino público donde fue descubierto casualmente por el gimnasta. Por otra parte, respecto el segundo hecho atribuído también al empresario ocurrido el 27 de noviembre de 1992, se conoció cuando los vecinos de un terreno de propiedad del empresario, ubicado en Los Andes y Río Bamba, barrio Monte Grande Río Tercero, comenzaron a sentir fuertes olores y emanaciones de gases. Según se comprobó, el humo tóxico provenía de un tanque ubicado en el lugar, que contenía ácido sulfúrico residual y que por un pinchadura produjo la emanación tóxica. Debido a la alta toxicidad de las emanaciones se evacuaron 35 personas que viven en el sector, de las cuales algunas tuvieron que ser atendidas por servicios médicos privados y establecimientos médicos de la ciudad de Río Tercero. Se comprobó además que el ácido sulfúrico residual que produjo la contaminación también provendría de la misma partida adquirida por Pérez en la empresa "Icona San Luis S.A".Por último, la investigación estableció que el empresario no contaba con la habilitación especial de la Municipalidad de Río Tercero, tal como lo exigen las normas vigentes para realizar esa actividad empresarial.Fuentes: FUNAM (Córdoba); La Voz del Interior (Córdoba), agosto de 1999.
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