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FUNAM es una Organización No Gubernamental (ONG) dedicada a unir personas 
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La Fundación 
para la defensa 
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(FUNAM) tiene status consultivo
ante el Consejo Económico y Social
de Naciones Unidas (ECOSOC).


FUNAM es 
Premio Global 500 de Naciones Unidas.

 

FUNAM denunció que ingresaron 60 toneladas de uranio a la planta de Dioxitek en Córdoba.-

El ingreso del uranio a la Provincia habría sido ilegal. El biólogo Raúl Montenegro denuncia el caso ante la Justicia.

FUNAM indicó que para ingresar Uranio a la provincia “Dioxitek y CNEA deberían haber presentado un estudio de impacto ambiental y tener la licencia ambiental del Gobierno Provincial y de la Municipalidad de Córdoba. Todo indica que no lo habrían hecho”. El Dr. Raúl Montenegro, presidente de FUNAM, indico que este trámite “es obligatorio e ineludible. Así lo establecen el Decreto Provincial 2.131/2000 y la Ordenanza Municipal 9.487/97. 

El Biólogo Raúl Montenegro pedirá a la Justicia que investigue el hecho: “necesitamos saber si hubo ilícitos, y quienes son los responsables de haber montado este traslado secreto”. Montenegro agregó que estas 60 toneladas de Uranio “demuestran que Dioxitek S.A. va a seguir operando y no piensa respetar los plazos que le dio la Municipalidad de Córdoba para trasladarse a otro sitio. Si hay más operación habrá más riesgos”. La planta descarga por año unos 100 kilogramos de Uranio a la colectora cloacal. 

Córdoba y Buenos Aires, febrero 25 de 2003.- La Fundación para la defensa del ambiente (FUNAM) denunció que durante un operativo prácticamente secreto “ingresaron 60 toneladas de Uranio a la provincia de Córdoba”. Los vehículos de transporte circularon por rutas y localidades “cuyos habitantes y autoridades desconocían la peligrosidad de la carga”. Finalmente el Diuranato de Amonio llegó a Dioxitek S.A ubicada en barrio La Fraternidad de la ciudad de Córdoba.  “Esta empresa fabrica polvo de Dióxido de Uranio en uno de los barrios más densamente poblados de Córdoba”. El Dr. Raúl Montenegro, presidente de FUNAM, sostuvo que el traslado de Uranio por territorio provincial “no solo fue secreto. Es muy posible que también haya sido ilegal”. Agregó que Dioxitek S.A., CNEA y la empresa transportista “habrían violado la ley del Ambiente 7.343 y su Decreto Reglamentario 2.131/2000, y la Ordenanza Municipal 9.487/1997”.

Montenegro advirtió que por ley provincial “el transporte de Uranio y de otros materiales radiactivos debe ser sometido obligatoriamente a evaluación de impacto ambiental para que la Dirección de Ambiente lo analice. Puede ocurrir que el gobierno le dé su visto bueno, en cuyo caso otorga la correspondiente Licencia Ambiental, o puede que lo rechace. Todo este procedimiento se halla claramente descrito en el Decreto 2131 y en el Inciso 5 de su primer anexo. Cualquier operación de transporte de material radiactivo debe presentar, previamente, un Estudio de Impacto Ambiental. Algo que Dioxitek S.A. y CNEA no habrían hecho”.

Montenegro agregó que en 1998 “Dioxitek y CNEA estuvieron envueltas en el ingreso ilegal de 120 toneladas de Uranio a la provincia de Córdoba. En esa oportunidad debimos hacer presión sobre el Gobierno de Córdoba para que aplicara la legislación vigente, algo que hizo a regañadientes. Aunque los 350 tambores finalmente ingresaron, demostramos que Dioxitek S.A., CNEA y la empresa transportista habían violado la ley. No presentaron estudio de impacto ambiental ni tenían autorización para circular con una carga tan peligrosa”.

El Biólogo Raúl Montenegro indicó que cuando el ingreso “carece de autorización provincial toda la operación es ilegal. No podemos aceptar que pasen camiones cargados con 60 toneladas de uranio por rutas, pueblos y ciudades cuyos habitantes y autoridades lo ignoran. Es inaceptable. Por eso decidimos presentar el caso a la Justicia Penal”.

Montenegro sostuvo que el nuevo ingreso de Uranio “confirma que Dioxitek seguirá operando pese al plazo de erradicación que le fijó la Municipalidad de Córdoba. Esto quiere decir que seguirán allí las 37.000 toneladas de residuos uraníferos y radiactivos depositados desde hace años en el predio, sin membrana que los separe de las aguas subterráneas“. Agregó que esta nueva remesa “hará que la planta de Alta Córdoba siga lanzando, por año, unos 100 kilogramos de uranio a la colectora cloacal, y más de un kilogramo de partículas de uranio al aire”. La ubicación de la planta y de las 37.000 toneladas de residuos radiactivos de baja actividad en un barrio densamente poblado “es una barbaridad solo posible en una provincia y en un municipio donde los sucesivos gobiernos, de todos los signos, no asumieron sus responsabilidades”.

El Biólogo Raúl A. Montenegro recordó que el Diuranato de Amonio “no es inofensivo”. Agregó que tiene Uranio 238 y que este isótopo “se transforma en otros radioisótopos, algunos de ellos más peligrosos que su predecesor. Por eso decimos que el Diuranato de Amonio es en realidad un cocktail de radioisótopos. En la naturaleza estaban dispersos, pero la actividad humana los concentró”. Explicó que este cocktail “emite partículas Alfa y Beta y rayos Gamma, todos ionizantes y de riesgo para los seres vivos. Es cierto que mientras haya una cierta distancia entre el Uranio y el público su riesgo es menor. Pero si el transporte se incendia o estalla, y eso ocurre en una ruta o un pueblo, la contaminación es inevitable”.

En el pedido de investigación penal que presentará a la Justicia, el Biólogo Raúl Montenegro dice lo siguiente:

“Dejo constancia, Sr. Fiscal, que el material transportado es un material radiactivo de baja actividad, natural, que se halla en la naturaleza por lo general a bajas concentraciones, y que es concentrado por la actividad minera a valores que no se hallaban en la naturaleza. Por eso decimos que es de riesgo para la salud y el ambiente. Aunque este material se declara como “Diuranato de Amonio”, es en realidad un conjunto de materiales radiactivos en distintas proporciones ya que el Uranio 238, uno de los isótopos más comunes del Uranio, se transforma por decaimiento en otras sustancias radiactivas. De allí que en estas remesas, además de Uranio, se encuentre por ejemplo el Torio 234, con una vida media de 21,4 días, que es un emisor Beta y Gamma, y el Radio 226, con una vida media de 1.602 años, que es un emisor Alfa y Gamma. También se produce otro elemento de decaimiento, el gas radiactivo natural Radón 222. Este “cocktail” de materiales radiactivos naturales pero artificialmente concentrados, emite partículas Alfa y Beta y rayos Gamma que por su alto contenido de energía (mayor en las partículas Alfa y menor en los rayos Gamma) “ionizan” las moléculas, lo que puede traducirse, en una célula viva, en trastornos de todo tipo. Los rayos Gamma que emiten los materiales radiactivos son peligrosos. Esos materiales se hallan dentro o bien fuera del organismo, mientras que las partículas Beta y sobre todo las Alfa (estas últimas de poca penetración pero con un alto contenido de energía) son más peligrosas cuando son emitidas por materiales radiactivos que ingresaron al organismo. Es el caso, por ejemplo, del gas radiactivo natural Radón 222 (derivado del Uranio), cuyas partículas Alfa pueden dañar gravemente el tejido pulmonar. Pero el Radón 222 tiene además su propia “descendencia” de radioisótopos, entre ellos el Plomo 210 que tiene una vida media de 23 años. En síntesis, un barril de Diuranato de Amonio no solamente contiene Uranio, sin también un conjunto muy variable de radioisótopos, por lo cual el conjunto libera partículas Alfa y beta y rayos Gamma y un tipo especial de partículas, la radiación exótica”. 

“Es cierto, prosigue la presentación judicial de FUNAM, que mientras haya una cierta distancia entre el Uranio y el público expuesto su riesgo es menor. Pero en caso de incendio o explosión semejante “cocktail” podría ser liberado al ambiente durante el transporte y las operaciones de descarga. Esto podría haber sucedido en alguna de las localidades por las cuales circuló el Uranio, o en el barrio de Alta Córdoba. Se debe tener en cuenta que no hay ningún umbral de seguridad para la radiación ionizante, solo límites convencionales que no significan, en ningún caso, riesgo cero. Hasta hace unos pocos años se creía que solo eran de riesgo las altas dosis de radiación, pero hoy se conoce que cualquier dosis es de riesgo, incluidas las bajas dosis. A esto se lo denomina efecto Petkau. Bajas dosis de radiación pueden afectar el funcionamiento de la célula y de su membrana, e incluso producir daños en el material genético que pueden conducir, eventualmente, a la generación de una célula cancerosa cuya posterior reproducción (sin límites) genera un cáncer”. 

“Por todas estas razones, sostiene Montenegro, los cargamentos de Diuranato de Amonio (Uranio en sentido amplio) deben ser considerados “de riesgo” y no pueden hacerse sin autorización provincial y de los municipios por donde pasan (ver “Tipificación del delito”). 

Para una mayor información sobre el “efecto Petkau” y las bajas dosis pueden ser consultados los siguientes trabajos:

(1) Graeub, R. 1992. The “Petkau Effect”, FWEW Ed., New York, 231 p. (2) Gofman, J.W. 1981. “Radiation and Human Health”, Sierra Club Books, S. Francisco, 908 p. (3) Jones, R.R. y R. Southwood (Ed.) 1987. “Radiation and Health. The biological effects of low level exposures to ionizing radiation”, J. Wiley & Sons Ed., New York, 292 p. (4) Montenegro, R.A. 1999. “Introducción a la ecología urbana”. Ed. Universidad Nacional del Comahue, Neuquén, 190 p.

 

 

Este material puede ser reproducido, citando el autor y la fuente. Se ruega remitir una copia de lo publicado a funam@funam.org.ar



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