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Científicos de todo el mundo piden que se revise la actual práctica de agregar flúor al agua potable.

El petitorio fue firmado por 300 investigadores y especialistas de 38 países, entre ellos el Dr. Arvid Carlsson, Premio Nobel de Medicina 2000; el Profesor Samuel Epstein, autor del libro “La política del cáncer”; Doug Everingham, ex Ministro de Salud de Australia y la Dra Lynn Margulis, premiada en los Estados Unidos con la Medalla Nacional de Ciencias. El petitorio fue organizado por el Dr. Paul Connett, profesor de Química en la Universidad St. Lawrence, de Estados Unidos, y el Dr. Mark Diesendorf, ex Profesor de Ciencias Ambientales en la Universidad Tecnológica de Sydney, Australia.

En Argentina el petitorio fue suscrito por el Dr. Raúl Montenegro, presidente de FUNAM y profesor titular de Biología Evolutiva Humana en la Universidad Nacional de Córdoba. FUNAM viene alertando desde hace años a las autoridades sobre el uso indiscriminado del flúor. El debate más reciente se registró en la provincia de Formosa.

Córdoba (Argentina) y 14 ciudades de todo el mundo, 2 de septiembre de 2003. Una petición internacional para que se revise el agregado de flúor al agua potable fue lanzada hoy, simultáneamente, en las principales ciudades del mundo. El documento está respaldado por 300 científicos y especialistas de 38 países.

El petitorio fue firmado, entre otros, por el Dr. Arvid Carlsson, Premio Nobel de Medicina 2000; el Profesor Samuel Epstein, autor del libro “La política del cáncer”; Doug Everingham, ex Ministro de Salud de Australia y la Dra Lynn Margulis, premiada en los Estados Unidos con la Medalla Nacional de Ciencias. Su elaboración y firma fue organizado por el Dr. Paul Connett, profesor de Química en la Universidad St. Lawrence, de Estados Unidos, y el Dr. Mark Diesendorf, ex Profesor de Ciencias Ambientales en la Universidad Tecnológica de Sydney, Australia.

En Argentina el petitorio fue suscrito por el Dr. Raúl Montenegro, presidente de FUNAM y profesor titular de Biología Evolutiva Humana en la Universidad Nacional de Córdoba. Montenegro sostuvo que el objetivo del petitorio "es abrir un debate científico sobre el tema y que deje de utilizarse a la población como conejillo de Indias. Los valores a partir de los cuales hay efectos negativos están muy cerca de los usados para obtener efectos positivos. La evidencia disponible muestra que con una ingesta de 6 miligramos por día de flúor hay efectos sobre huesos, y que con 14 miligramos por día aumenta el riesgo de fracturas. El flúor es además muy negativo para los organismos acuáticos".

El Dr. Paul Connett indicó que uno de los motivos de este gran esfuerzo internacional “fue la forma en que son tratados aquellos profesionales que tienen la temeridad de oponerse a la fluoración”. El Dr. Mark Diesendorf indicó que la mayor parte de las autoridades de salud pública “abordan el tema de la fluoración sin aplicar el método científico. Pese al debate que existe sobre el tema en foros científicos abiertos, los promotores de la fluoración tratan de mantenerla mediante influencias y poder político”. Uno de los signatarios de la petición, el Premio Nobel Arvid Carlsson, fundamentó su oposición al uso del flúor “en los elevados niveles de flúor que contienen los alimentos para niños que han sido elaborados con agua fluorada”. Durante la campaña que lideró Carlsson en Suecia para detener la fluoración en ese país indicó estar convencido “que la fluoración, en un futuro no muy distante, va a formar parte de la historia médica. La fluoración va en contra de los principios de la farmacoterapia. La adición de medicamentos al agua de bebida se opone por completo a la noción de terapia individual”. El Dr. Raúl Montenegro, que dirige la Maestría en Gestión Ambiental de la Universidad Nacional de San Luis, indicó que la fluoración en Argentina “se superpone a otros contaminantes naturales y de origen industrial agravando los posibles efectos. Al fluorar las aguas se experimenta con la población. Solo que en este ensayo no hay seguimiento de efectos”.

Paul Connett de Estados Unidos, Mark Diesendorf de Australia y Raúl Montenegro de Argentina indicaron que quienes apoyan incondicionalmente la fluoración desde el Estado “ignoran los nuevos estudios que demuestran sus efectos negativos sobre la salud y el comportamiento humano”. Los tres investigadores coincidieron en señalar como “claves” los siguientes hallazgos:

“En primer lugar, el flúor tiende a acumularse en la glándula pineal (Luke, 2001). En segundo lugar, el flúor facilita el ingreso de aluminio al cerebro de ratas (Varner, 1998). En tercer lugar, la mayor cantidad de flúor puede incrementar el contenido de plomo en sangre en niños (Masters y Coplan, 1999, 2000), disminuir el coeficiente Intelectual infantil (Zhao, 1996; Lu, 2000; Xiang, 2003)  y aumentar el riesgo de fracturas de hueso en niños y adultos (Li, 2001; Alarcón-Herrera, 2001). En cuarto lugar el flúor, en presencia de aluminio, puede afectar las proteínas G. Como estas proteínas forman parte de numerosas señales biológicas, su alteración puede descontrolar importantes procesos vitales (Strunecka y Patocka, 1999; Li, 2003)”. 

Los riesgos asociados a la fluoración de aguas "no justifican su uso". Según el Dr. Hardy Limeback, ex presidente de la Asociación Canadiense de Investigación Dental y actual jefe de Prevención Dental en la Universidad de Toronto “existe un amplio consenso de que los beneficios de la fluoración son muy pequeños”.

Paul Connett, Mark Diesendorf y Raúl Montenegro coincidieron en señalar que “ya sea que las personas apoyen o no la fluoración, esperamos que las autoridades de salud de los países que todavía la practican tomen en cuenta el mensaje de nuestro petitorio”.

El Dr. Raúl Montenegro indicó que en muchos casos el flúor que se agrega al agua de bebida “es ácido hexafluorosilícico, generalmente obtenido de los residuos de la fabricación de fertilizantes” y que esta sustancia “está usualmente contaminada con arsénico, otros metales e incluso materiales radiactivos”. Sostuvo que las autoridades de Argentina “deberían considerar que la mayor parte de los países no agregan flúor al agua”. Actualmente practican la fluoración sobre más del 50% de la población Estados Unidos, Australia, Nueva Zelandia, Irlanda, Colombia y Singapur”. En Basilea, Suiza “se dejó de practicar la fluoración en abril de este año, después de cuatro décadas de aplicación ininterrumpída” indicó Montenegro.

Contactos: para mayor información puede contactarse al Dr. Paul Connett en Estados Unidos (+1-315-229 5853, trabajo, y +1-315-379 9200), al Dr. Mark Diesendorf en Australia (+61-2-9801 2976) y al Dr. Raúl Montenegro en Córdoba (Teléfono 54-351-4557710 y 4551441, E-mail: montenegro@funam.org.ar).

La lista de todos los signatarios de la petición y mayor información sobre el tema pueden encontrarse en: www.fluoridalert.org y en www.funam.org.ar

Bibliografía comentada sobre el tema puede hallarse en: www.slweb.org/bibliography.html

Información Básica.

1) En Argentina la cantidad permitida de flúor en el agua varía según la temperatura de la región. En los lugares más fríos se recomienda 0,9 ppm como límite inferior y 1,7 ppm como límite superior. En los lugares más calientes, en cambio, el límite inferior debe ser 0,6 ppm y el límite superior 0,8 ppm. Estos límites son establecidos por el Artículo 1 (ex Artículo 982), Resolución MS y AS n° 494 del 7 de julio de 1994.

2) En Argentina la fluoración artificial de las aguas para consumo humano está prevista en la ley nacional 21172 (Boletín Oficial del 7 de noviembre de 1975). La fluoración se aplica para proteger los dientes de los niños. Lamentablemente el flúor también es un material de riesgo, y no siempre se puede garantizar que la dosis distribuida sea inofensiva. .

3) Existen lugares en Argentina donde la cantidad natural de flúor en el agua es muy alta y por lo tanto dañina para la salud (fluorosis). En Rancul (La Pampa) se han medido hasta 2,58 ppm de flúor en agua potable. También se encuentran valores muy altos en el agua subterránea de Pehuajó (Buenos Aires)

4) El valor de flúor hallado naturalmente en leche materna es de 0,01 ppm, lo que es 100 veces menor que el agregado al agua. En Argentina al agua se le suele adicionar sales de flúor (1 ppm).

5) La fluoración empezó a practicarse en los Estados Unidos en 1945 con el aval del Servicio de Salud Pública sin que se hubiese realizado un ensayo previo de los efectos.

6) El flúor que más frecuentemente se adiciona al agua es el ácido hexafluorosilícico. Este material, que se obtiene por lo general de los residuos de la industria de los fertilizantes fosfáticos, suele estar contaminado con arsénico, metales pesados y en algunos casos trazas de isótopos radiactivos. El ácido hexafluorosilícico nunca fue sometido a ensayo toxicológicos de largo aliento en los Estados Unidos. Pero en abril de 2002 la EPA presentó un pedido para que se realizaran dichos estudios.

7) Actualmente solo 6 países proveen de agua artificialmente fluorada a más del 50% de su población: Estados Unidos, Australia, Nueva Zelandia, Irlanda, Colombia y Singapur.

8) La mayor parte de los países discontinuaron el uso del flúor o nunca lo utilizaron.

9) El 9 de abril de 2003 las autoridades de la ciudad de Basilea, en Suiza, suspendieron la fluoración después que se practicara ininterrumpidamente durante 41 años.

10) El 6 de mayo de 2003 la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos realizó un debate público sobre la fluoración como parte de su Foro de Ciencias (Washington DC). Paul Connett presentó argumentos contra la fluoración, pero pese a seis semanas de esfuerzo, la EPA fue incapaz de encontrar alguna persona en los Estados Unidos que presentara argumentos a favor de la fluoración.

11) La Oficina de Agua de Bebida de la EPA, en Estados Unidos, requirió al Consejo Nacional de Investigación (NRC) que revisara la nueva evidencia científica sobre la toxicidad del flúor como parte de su revisión de los estándares seguros para agua de bebida. La primera reunión se efectuó los días 12 y 13 de agosto de 2003.

12) La fluoración va a ser debatida en la Cámara de los Comunes en Gran Bretaña el 8 de septiembre de 2003. El gobierno de Tony Blair está proponiendo que se indemnice a las compañías que agregan flúor al agua para uso público ante posibles acciones futuras por daños.

13) En Argentina uno de los debates más recientes sobre los efectos negativos de la fluoración tuvo lugar en la ciudad de Formosa. La Fundación Mundo Mejor de esa ciudad, conjuntamente con FUNAM y Greenpeace, lograron iniciar una rica y positiva discusión pública. En 1997 AIDIS Argentina y DIAGUA organizaron un seminario internacional sobre fluoración en Buenos Aires. Aunque calificado de internacional solo hubo pocos disertantes de otros países (por ejemplo Thomas Reeves de Estados Unidos), y no estuvieron presentes aquellos investigadores que demostraron los efectos negativos del flúor sobre la salud humana. El encuentro, técnicamente sesgado, reafirmó "la conveniencia de la fluoración".

14) El Criterio Técnico en Salud n° 227 del IPCS indica claramente que la fluorosis esquelética y el mayor riesgo de quebradura de huesos ocurre con una ingesta total de 14 miligramos por día de flúor, y que existen efectos óseos con una ingesta de 6 miligramos de flúor por día.

Fuentes: FUNAM (Córdoba); setiembre de 2003. 

 



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