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Vecinos y organizaciones ambientalistas protestaron contra el gobierno por su falta de control sobre empresas de Dock Sud y el CEAMSE.

Los vecinos de Villa Dominico y de Dock Sud, en el sur de la provincia de Buenos Aires, realizaron una nueva protesta para alertar sobre las emanaciones tóxicas provenientes de los rellenos de basura de la Coordinadora Ecológica Area Metropolitana Sociedad del Estado (CEAMSE) y del Polo Petroquímico Dock Sud.  Las organizaciones ambientalistas Greenpeace y Vecinos en Alerta por la Vida protestaron por la ausencia de políticas de control del Gobierno para evitar la contaminación con sustancias tóxicas provocada por las plantas petroquímicas de la zona. Advierten sobre el “creciente número de pacientes con problemas respiratorios, gastrointestinales y alteraciones de la piel” que atribuyen a los gases tóxicos de los establecimientos industriales. Las 50 empresas existentes en Dock Sud manipulan unas 200 sustancias químicas diferentes. Si a esto se le agregan los gases de los automóviles y de los rellenos de la CEAMSE, indudablemente esta área se convierte en una de las más contaminadas del Gran Buenos Aires. El Biólogo Raúl Montenegro, presidente de FUNAM, indicó que la situación es extremadamente grave porque en casos de inversión térmica de superficie o fenómenos prolongados de calma “todos los contaminantes que se descargan simultáneamente crean un cocktail de contaminantes primarios, que son aquellos que conservan la estructura química con que se los descargó, y de contaminantes secundarios, que resultan de las combinaciones químicas registradas en la atmósfera. Como las personas inhalan aire, consumen en realidad ‘segmentos’ de ese cocktail. El problema no es solamente el benceno, el tolueno o cualquier sustancia química aislada, sino esas sustancias, una por una, y el conjunto que forman y que actúan simultáneamente. Todas ellas y sus combinaciones desencadenan una serie de efectos, no un efecto único. Es como si los pulmones, la piel y otros órganos expuestos fueran lugares de experimentación química. A medida que varían las descargas y las condiciones ambientales varía ese experimento, que es mucho más peligroso para los niños. Como estos tienen un peso y volumen más pequeño, una mayor superficie de exposición en relación con su volumen y un metabolismo generalmente muy alto los efectos pueden ser notables aunque los contaminantes estén a menor concentración. Considerar a los contaminantes en forma aislada no es sensato ni razonable. El organismo siempre está expuesto a un conjunto, no a un contaminante por vez”. 

La contaminación en Dock Sud.

En Dock Sud viven 40.000 habitantes y muchos vecinos sufren alergias y problemas respiratorios. Reclaman a las autoridades la realización de un inventario de las empresas de la zona y del tipo y cantidad de sustancias tóxicas utilizadas. También piden una moratoria para la instalación de nuevas plantas en el lugar, atención sanitaria y la realización de un estudio epidemiológico. Osvaldo Ramírez, un técnico químico que vive en Dock Sud, señala que el menor de sus hijos “sufre espasmos bronquiales desde que una nube tóxica atravesó las calles del barrio”, aclarando que "muchos vecinos están en la misma situación".
María del Carmen Brites que vive cerca del Polo Petroquímico, muestra la radiografía de los pulmones dañados de su hija Camila, de 4 años y explica que la pequeña “tiene problemas respiratorios”. Su historia clínica indica sufrimiento fetal por inhalación de ácido. Emir, su hermanito de 6 años tiene en sus piernas enormes ronchas oscuras. Los dos están siendo examinados para confirmar si se debe a la contaminación industrial.  "Tengo dermatitis tóxica. Y me detectaron azufre, plomo y benceno en piel y en sangre", denuncia Alicia Bahía, en la página web oficial de la Secretaría de Medio Ambiente de la Nación. Ella tiene su departamento al lado de la cancha del club Dock Sud. El secretario de Medio Ambiente de Avellaneda, César Rizzo, explicó que se está haciendo “un monitoreo del aire” que durará tres meses y durante el cual se evalúan “cinco gases testigo en cuatro puntos claves de la zona”. Estos datos servirían para orientar una política de control. “Los más nocivos son los óxidos de azufre, el benceno y tolueno y las partículas sólidas en suspensión”, asegura Rizzo. Oscar Deina, Director Provincial de Control Ambiental y Saneamiento Urbano, afirmó que en noviembre del 2001 “cuatro escuelas fueron evacuadas debido a los fuertes olores que invadieron las aulas. Los chicos fueron hospitalizados por unas horas”. La Secretaría de Política Ambiental bonaerense analizó muestras del aire y determinó que había tolueno e hidrocarburos alifáticos en cantidades cercanas o superiores al límite máximo permitido. El secretario de Salud Pública de Avellaneda, José Gallo Morando, manifestó que a esos alumnos y otros chicos del barrio, en total unos 80, “se les están haciendo exámenes específicos en la Facultad de Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Los análisis de sangre y orina son para detectar fenoles, derivados del benceno y tolueno". 

La Agencia Internacional de Estudios sobre el Cáncer, IARC, establece que el benceno es un cancerígeno grado 1. El tolueno es un líquido incoloro e inflamable que se utiliza en varios productos como solvente. Puede producir mutaciones en células vivas y afectar el desarrollo del embrión y feto humanos. Tiene capacidad para dañar hígado, riñón, cerebro y médula espinal. Esto último suele provocar una disminución en el conteo de células sanguíneas. Exposiciones agudas, por ejemplo en quienes lo inhalan como droga, puede irritar nariz, garganta y ojos, y causar confusión, dolor de cabeza, disminución en los reflejos, pérdida de conciencia y muerte.

Jorge Hiquis, de la Sociedad de Fomento de Dock Sud recuerda que recientemente “los pájaros de una bandada que volaban sobre la autopista, empezaron a caer muertos. Fue un instante. Sospechamos que en ese momento habrían atravesado alguna nube tóxica". Un informe de la Secretaría de Política Ambiental bonaerense señala que cuatro empresas que funcionan dentro del polo petroquímico están sancionadas por contaminar el aire, y que una de ellas sufrió la clausura parcial de su planta. Según las autoridades las empresas sancionadas tienen hasta 40 días para remediar la situación y una multa que puede llegar hasta los 300.000 pesos. "No estamos en contra del polo porque es fuente de trabajo. Sólo queremos vivir. No sobrevivir", concluye Miguel Crugley, de la Sociedad de Fomento de Dock Sud.

Los casos de cáncer y el CEAMSE.

Los ambientalistas y vecinos también protestaron porque el gobierno no controla al CEAMSE. Desde hace años este cinturón de basura enterrada es una gigantesca fuente de contaminación. Los vecinos de Wilde en Avellaneda y de la localidad de Don Bosco en Quilmes ya habían denunciado varios casos de leucemia en niños y adolescentes y continúan exigiendo que se investigue la responsabilidad del CEAMSE por la emisión de gases tóxicos. Esta empresa es la encargada de recibir y disponer los residuos sólidos urbanos de la ciudad de Buenos Aires y de gran parte del conurbano bonaerense. Quienes hicieron la denuncia viven a escasa distancia del relleno sanitario de Villa Domínico II ubicado entre los partidos de Avellaneda y Quilmes en la provincia de Buenos Aires. Los vecinos basaron su denuncia en un estudio realizado por la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Lomas de Zamora en 1997. El informe, pedido originalmente por el propio CEAMSE, inventarió las emisiones gaseosas de sus cuatro rellenos sanitarios. También advirtió que no existía un adecuado sistema de control de gases, y que el CEAMSE no aplicaba estándares internacionales para el tratamiento de los residuos urbanos. Pero no solo los vecinos de Avellaneda y Quilmes quieren que el CEAMSE  se cierre. Los cuatro  intendentes del Gran Buenos Aires le pidieron a la empresa que abandone esos municipios. Las comunas de Avellaneda, Quilmes, Hurlingham y La Matanza pidieron además al CEAMSE un resarcimiento económico “por el daño ecológico producido”.

Fuentes: FUNAM (Córdoba); Diario Clarín (Buenos Aires), diciembre de 2001 y enero de 2002;  Dean, N.L. y otros. 1987. The 500 largest releases of toxic chemicals in the United States, 1987. Ed. National Wildlife Federation, USA, 90 p.

 



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