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Incendio y desastre químico en Paraguay.

FUNAM, de Argentina, responsabilizó al gobierno paraguayo por haber tenido un depósito “de extrema peligrosidad” en plena ciudad. El siniestro afecto 10 toneladas de plaguicidas y otras sustancias que tenía almacenadas el Ministerio de Agricultura. Fueron atendidas con síntomas de intoxicación mas de 800 personas. El Dr. Raúl Montenegro, presidente de FUNAM, indicó que habrá dos tipos de efectos: “los derivados de las sustancias químicas que estaban almacenadas y se dispersaron por aire y por el agua que utilizaron los bomberos, y los productos que se generaron por su combinación y las altas temperaturas”.

El Dr. Montenegro, que es además Profesor de Biología Evolutiva en la Universidad Nacional de Córdoba, sostuvo que muchas de las sustancias almacenadas, como el glifosato “tienen actividad estrogénica y alteran por lo tanto el sistema hormonal de las personas expuestas”. Agregó que la quema “produjo un cocktail de contaminantes químicos, muchos de los cuales ya han sido absorbidos por las personas” y que en ese cocktail “seguramente hay dioxinas y furanos, dos contaminantes secundarios”. Aclaró que una de las dioxinas, el TCDD, “además de disruptor endócrino es un cancerígeno humano cierto”.

FUNAM exigió un “plan de amortiguación ambiental y de monitoreo sanitario serios y realistas”. Montenegro agregó que “si bien es bienvenida la participación de la OPS y sus organismos asociados, como la CETESB, de Brasil, los vecinos deben tener sus veedores porque ellos han sido las víctimas, y el estado el responsable”.

Córdoba y Buenos Aires (Argentina), y Asunción (Paraguay), Julio 12 de 2003 .- La Fundación para la defensa del ambiente (FUNAM) criticó hoy duramente al gobierno de Paraguay “por haber permitido la existencia de un depósito que tenía más de 10 toneladas de plaguicidas y otras sustancias en plena ciudad”. Este depósito sufrió un incendio masivo en la madrugada del 7 de julio. El Dr. Raúl A. Montenegro indicó que “no se puede admitir que el Ministerio de Agricultura y Ganadería del Paraguay tuviese un depósito de productos altamente peligrosos junto a los barrios de San Felipe, San Vicente y San Pedro, muy cerca del río Paraguay. Su irresponsabilidad ha generado un verdadero Bhopal sudamericano”.

Según datos brindados por medios de Asunción y Brasil, y la Red de Comunicación Ambiental Latinoamericana y del Caribe, la contaminación que produjo el voraz incendio habría afectó unas 8.500 personas. De ese total 800 fueron atendidas con síntomas de intoxicación.  Al difundirse lo ocurrido, el presidente paraguayo, Luis Gonzalo Macchi, dijo a la prensa acreditada en el Palacio de Gobierno que “desconocía en detalle el caso”. También sostuvo, irónicamente, que no había atendido a ningún paciente “porque era abogado”. Esta opinión del mandatario paraguayo, cuyo despacho está a menos de 500 metros del siniestro, hizo que los vecinos afectados amenazaran con “apedrearle” si decidía visitar la zona.

El Dr. Raúl Montenegro calificó lo sucedido de “Bhopal sudamericano” y responsabilizó de lo sucedido al gobierno del Paraguay. Montenegro agregó que la quema de 10 toneladas de insecticidas, herbicidas, funguicidas y otros productos “genera dos tipos de contaminantes. En primer lugar, contaminantes primarios, esto es, liberación al ambiente de las sustancias químicas que estaban almacenadas, y de los aditivos y derivados que ellas contenían. Muchas veces los derivados químicos suelen ser más tóxicos que el principio activo. En segundo lugar, contaminantes secundarios, es decir, nuevas sustancias químicas, que resultan de las reacciones entre contaminantes primarios, o del cambio inducido por las altas temperaturas. En el depósito había un cocktail de productos altamente peligrosos, y la quema generó un cocktail mucho mayor y más peligroso aún”. El Dr. Raúl Montenegro, que es además profesor titular de Biología Evolutiva Humana en la Universidad Nacional de Córdoba, en Argentina, aclaró que “seguramente se produjeron dioxinas y furanos, dos grupos de sustancias extremadamente peligrosas, y cuya detección sólo pueden hacer laboratorios especializados. Observé con alarma que ningún funcionario ni técnico del gobierno aludió a ellas. Una de las dioxinas que se suelen producir por quema de sustancias cloradas es el TCDD, que además de tóxico y mutagénico es un cancerígeno grado 1 para el IARC, esto es, un cancerígeno humano cierto”. El IARC es la Agencia Internacional para el Estudio sobre el Cáncer, con sede en Lyon (Francia). El nombre químico abreviado de la TCDD es tetracloro-dibenzo-p-dioxina.

Montenegro sostuvo que la contaminación “fue ciertamente grave, y continúa. Es ingenuo pretender que se solucionó con partes de prensa del gobierno”. Montenegro indicó que hay “dos grupos de rutas de contaminación, un grupo se dio durante el incendio, y el otro grupo continúa en la actualidad.

“Entre las rutas de contaminación que funcionaron durante el incendio pueden mencionarse dos principales. La Ruta 1: Depósito-contaminantes- aire-personas, y la Ruta 2: Depósito-contaminantes-agua utilizada por los bomberos-suelo-personas”.

“Entre las rutas de contaminación que están actuando en este momento podemos mencionar las siguientes. En parte la Ruta 1 (Depósito siniestrado-contaminantes-aire-personas) y la Ruta 2 si llueve (Depósito siniestrado-lluvia-transporte de contaminantes-suelo-personas). Se agregan ahora la Ruta 3: barriles abiertos con sustancias residuales y suelo contaminado-contaminantes-aire-personas; la Ruta 4: suelo contaminado-lluvia-infiltración-contaminación del agua subterránea-personas; la Ruta 5: suelo contaminado-lluvia-aguas del río Paraguay-personas; la Ruta 6: contaminantes sedimentados-viento-aire-personas; la Ruta 7: contaminantes sedimentados en las viviendas-suelo-ingesta de suelo por niños); la Ruta 8: contaminantes sedimentados en vegetales usados como alimento y suelo de huertas-contaminantes-personas), y la Ruta 9: contaminantes ingresados al organismo por madres embarazadas-contaminantes dentro del organismo-embriones, o bien  contaminantes ingresados al organismo por madres embarazadas-contaminantes dentro del organismo-fetos, o bien contaminantes ingresados al organismo de una madre que amamanta-contaminantes en leche materna-bebé”, detalló el Biólogo Raúl Montenegro.

Montenegro agregó que las personas afectadas deben tener en cuenta que “no todas estas rutas de contaminación tienen la misma importancia, pero lo más probable es que todas hayan o estén actuando”. Sostuvo además que los efectos “dependerán de las dosis y mezcla de contaminantes al que haya estado expuesta cada persona. Técnicamente y para cada sustancia hay un valor LOAEL, mínimo valor en que se producen efectos adversos para la salud, y NOAEL, valor mínimo en el que no se observan efectos adversos. Lo que complica este caso es el cocktail de contaminantes a que estuvieron expuestas las personas, y la variabilidad de las personas expuestas. Obviamente, los más sensibles son los embriones, fetos, bebés recién nacidos y niños. Ellos deben ser especialmente monitoreados”.

El Dr. Raúl Montenegro indicó que cada una de las sustancias del cocktail liberado durante el siniestro y aún después “tiene su propia lista de efectos” pero lo que más le preocupaba “son los efectos combinados, y muy especialmente, el efecto negativo que tienen muchas sustancias cloradas sobre el sistema hormonal. Si había glifosato se eliminó glifosato, y el glifosato es un disruptor endocrino, al igual que las dioxinas. Todos estos compuestos tienen actividad estrogénica, sin ser estrógenos, y causan disturbios en el delicado sistema hormonal de las personas. A partir de esos disturbios hormonales los efectos son variados e impredecibles. Quiero aclarar, para que la gente no sea engañada, que el uso de los plaguicidas está regulado por su efecto tóxico, medido mediante su respectiva LD50 o Dosis Letal 50, no por sus efectos endocrinos, que podrían provocarse mucho antes de que ocurran efectos tóxicos visibles”.

El Dr. Raúl Montenegro sugirió que el gobierno del Paraguay y la Municipalidad de Asunción “deberían organizar, conjuntamente con la Universidad, ONGs, vecinos y el apoyo de otros gobiernos y la OPS un Plan de Asistencia para los afectados “. Indicó que estos planes incluyen “la urgente aislación de las fuentes contaminantes, el seguimiento sanitario de las personas expuestas y la relocalización de familias”. Agregó que también debería montarse “un Plan de Monitoreo basado en los protocolos más utilizados, como los de la ATSDR, de Estados Unidos” y que el mismo “tendría que ser desarrollado con la participación de los vecinos afectados, y de los técnicos que los representen. Este tipo de abordaje nos ha dado muy buen resultado en la ciudad de Córdoba” (ver abajo).

Montenegro también sostuvo que como parte del Plan de Monitoreo “debían tomarse muestras en el sitio potencialmente afectado, y en sitios sin afectación para que éstos actúen como muestras testigo”, y que cada muestra “debía poder subdividirse para su análisis en distintos lugares”. Agregó que el Estado, por ser propietario del depósito siniestrado, “tendría que garantizar la plena independencia de sus laboratorios, y financiar la realización de esos mismos análisis en laboratorios reconocidos e independientes, asegurando que en todo el proceso participen los vecinos y sus representantes técnicos”.

Los vecinos deberían fiscalizar los planes de asistencia y monitoreo.

El Dr. Raúl Montenegro consideró como “muy positiva” la participación de la Organización Panamericana de la Salud y de sus organismos asociados, en particular el CETESB, de Brasil, pero indicó que los vecinos “deben tener sus propios veedores y fiscalizar lo que haga el Estado. Lo que está sucediendo en este mismo momento muestra que la reacción estatal es desorganizada, lenta y técnicamente endeble”

Montenegro agregó que “todos aquellos que hayan sido contaminados o puedan haberlo sido deberán ser monitoreados por personal especializado, y tendrán que tomarse distintas muestras biológicas para saber lo que está ocurriendo. Todas las madres embarazadas tienen alta prioridad en este seguimiento”. Al analizar las últimas disposiciones adoptadas por el gobierno de Paraguay, las calificó de “lentas” y “técnicamente desordenadas”. Enfatizó que “es indispensable elaborar y poner en práctica el Plan de Asistencia y el Plan de Monitoreo. Luego podrá ir pensándose en la remediación de las situaciones menos críticas”.

El Dr. Raúl Montenegro indicó que este es uno de los “peores siniestros químicos que ha ocurrido en Sudamérica”, y que no podía permitirse que este “Bhopal paraguayo, fruto de la imprevisión estatal, termine en la demora que tuvo el caso Bhopal en India”.

El presidente de FUNAM indicó que “tanto el gobierno de Paraguay como la Municipalidad de Asunción deben revisar sus cuerpos normativos. No es posible que se permitan depósitos de residuos peligrosos en zona poblada”. Sostuvo además que esta revisión “debe ir mucho más lejos. Coincidimos con la Red de Acción en Plaguicidas de América Latina, con sede en Chile, de que el uso indiscriminado de plaguicidas tampoco puede continuar”.

Ayuda entre países vecinos.

Desde FUNAM se han remitido notas de alerta al gobierno de Formosa en Argentina, y al gobierno federal “para que tomen las precauciones que correspondan, sobre todo en la localidades ribereñas al río Paraguay, aguas debajo de Asunción”, y que al mismo tiempo “brinden la ayuda técnica que merece un país hermano”.

Fuente: FUNAM (Córdoba); julio 2003. 

 

Este material puede ser reproducido, citando el autor y la fuente. Se ruega remitir una copia de lo publicado a funam@funam.org.ar




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