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Mesa de noticias.

FUNAM en Johannesburgo.

Johannesburgo, una Cumbre de ciudadanos ausentes.

Por Raúl A. Montenegro, Biólogo. Presidente de FUNAM y Profesor Titular de Biología Evolutiva Humana en la Universidad Nacional de Córdoba y Director de la Maestría en Gestión Ambiental de la Universidad Nacional de san Luis.

En Johannesburgo bulle un trozo de humanidad que juega a ser Dios. Usando los impuestos de millones de personas cientos de delegados tratan de acordar un guión potable para los dueños del planeta y para sus inquilinos más pobres. Claro que esos inquilinos no están en la reunión, pero si la lapicera de los más ricos. 
¿Qué se discute en Sudáfrica?. Dos cosas. Un documento político, que se arma y desarma a cada momento, y un demorado Plan de Implementación. Este tiene ocho puntos: (1) Aumentar antes del 2015 la población servida por sistemas de saneamiento y agua potable. (2) Reducir o anular los subsidios y asegurar el acceso del Tercer Mundo a los mercados más ricos. (3) Hacer un llamado para que se detengan los subsidios a la energía y se eleve la participación de las Fuentes renovables a un 15% para el año 2010. (4) Establecer un plazo para disminuir la brutal tasa de destrucción de la biodiversidad del planeta. (5) Ayuda oficial de los países ricos a los países más pobres. (6) Algunos párrafos sobre los problemas de la globalización y el consumo insustentable. (7) Una referencia al “Principio de Precaución”, criterio temido por las empresas, y (8) Lanzamiento de los llamados acuerdos del Segundo tipo, del que pueden participar gobiernos, empresas y ONGs.

En la Cumbre se vive una dura pelea entre quienes quieren seguir usando el mundo a su antojo y quienes lo sufren, enrrarecida por los países del Tercer Mundo que son tan corruptos como los del Primero. Pocas veces se ha visto tan claramente que la corrupción es el peor de los males para la gente y la naturaleza. De las 70 empresas más corruptas de la Tierra casi la mitad tiene sus casas matrices en Gran Bretaña contra 6 en Nigeria, un tradicional ganador de los certámenes de malas prácticas. La información procede nada menos que del Banco Mundial. El dato no es menor. La verdadera guerra no se libra solamente entre grandes y chicos, sino también entre honestos y corruptos, nacionales e internacionales. No es casual que los gobiernos se aíslen de los foros donde delibera la sociedad civil. Muchos funcionarios sospechados de varios países siguen viviendo así, en Johannesburgo, la misma aislación que mantienen diariamente en sus países. Esto explica, quizás, porque la participación se sigue dando con cuentagotas.

Pero los problemas que afloran en la Cumbre no deben hacernos olvidar que el sistema de las Naciones Unidas es útil e indispensable, al igual que sus tratados y convenciones. Pero eso no quiere decir que todos sus mecanismos sean buenos y mucho menos sustentables. Por ejemplo, sigue habiendo mucho funcionario improvisado y pocos delegados verdaderamente profesionales. Por otra parte las Cumbres ya no pueden seguir siendo lo que son. Su despilfarro de dinero, alimentos, influencias, papel y combustible es atroz. Ni siquiera grandes ONGs, como la UICN, se salvan de las críticas. La presentación de una lujosa publicación en el centro de reuniones del Nedbank tuvo por epílogo un banquete inaceptable en esta Africa donde casi 20 millones de personas sufre hambre. Persiste además el “apartheid” institucional. La dolorosa realidad del “ghetto” en el que delibera la sociedad civil, en Nasrec, contrasta con los funcionarios bien vestidos y las mujeres elegantes que se concentran en la plaza de Sandton. La misma plaza donde una fábrica de automóviles, BMW, mantiene su costoso e impactante stand. No hay en cambio ONGs que digan la verdad con carteles improlijos. Los organizadores querían que todo estuviese alegre y ordenado. 

Hay sin embargo una sensación común en muchos funcionarios de la Conferencia, en Sandston, y en la mayor parte de la sociedad civil que delibera en Nasrec. Solo un mayor control social de los gobiernos y de las empresas podrá hacer que esos gobiernos sean honestos y socialmente útiles. Aprenderemos la lección?. 
Hasta la parodia de una Cumbre sustentable hace agua por todos lados. Para compensar las 500.000 toneladas de dióxido de carbono que generan directa e indirectamente las deliberaciones se habilitó un fondo compensatorio, el Johannesburg Climate Legacy. Cada delegado debía comprar bonos para que a cambio del daño producido en la atmósfera y el clima se financiara el trabajo de organizaciones dedicadas a fomentar las fuentes renovables de energía. Cuando falta muy poco para que termine la Cumbre el Fondo apenas recaudó un 10% de lo esperado, que eran 3,2 millones de dólares. Si los delegados no pueden controlar su propia Conferencia, como podemos esperar que mejoren el mundo?.

Mientras los helicópteros del gobierno sudafricano sobrevuelan Sandton, y los periodistas comentan como es que dos avionetas pudieron ingresar al cielo protegido de la Conferencia, todo parece indicar que hoy, como ayer, la verdadera respuesta estará en las sociedades que no se dejen silenciar. Martin Luther King dijo en uno de su discursos que la gran tragedia de los pueblos contemporáneos no es solamente el grito de los gobernantes autoritarios sino también el silencio de la gente buena. Por suerte ese silencio ya se está rompiendo.


Fuentes: FUNAM (Córdoba), setiembre de 2002. 

 

Este material puede ser reproducido, citando el autor y la fuente. Se ruega remitir una copia de lo publicado a funam@funam.org.ar




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