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Los bosques de Caburé Norte no deben ser destruídos.
Los Hechos:
La Argentina colonial fue un país muy rico en bosques. Lamentablemente el desarrollo duro del siglo XX no supo integrarlos. Miles de hectáreas de bosques de Yungas, de Selva Misionera, de Chaco, de Espinal y de selva fría Subantártica desaparecieron a golpes de hacha, incendios intencionales y accidentales, motosierras y topadoras con rolos y cadenas.
En 1914 los bosques nativos cubrían estimativamente 106 millones de hectáreas. Hacia 1926 el Anuario de la República Argentina reducía ese patrimonio de "bosques y montes" a 74.740.000 hectáreas. Si estas cifras son exactas, sufrimos una merma de 31.260.000 hectáreas en apenas 12 años. Hacia 1955 la CEPAL, en su "Desarrollo económico de la Argentina", estimaba que los bosques ocupaban una superficie de 60.300.000 hectáreas. La nueva pérdida fue de 11.440.000 hectáreas en 29 años.
Posteriormnte Luis Foulón y Domingo Cozzo calcularon en un trabajo para el Consejo Federal de Inversiones que la Argentina tenía, hacia 1963, un total de 58.740.000 hectáreas. En estos 8 años se destruyeron por lo tanto otras 1.560.000 hectáreas. Más recientemente, en 1984, el IFONA estimó que nuestro país sólo conservaba 36.000.000 de hectáreas. La destrucción sumó así 22.740.000 hectáreas de bosques nativos.
Estas cifras son aterradoras. Entre 1914 y 1986 se destruyó el 66% de toda la superficie boscosa autóctona de Argentina, es decir, 70.000.000 de hectáreas. El exterminio se concretó a un promedio de 972.222 hectáreas por año. Aunque desconocemos la superficie eliminada entre 1984 y 1997, es muy probable que totalice varios millones de hectáreas. Di Pace estimaba en 1992 que el 80% de la tierra plana con potencial agrícola de los bosques del Espinal, Yungas y Chaco ya había sido desmontada.
Nuestra cultura antibosque destruyó así un patrimonio único e irremplazable de suelos sostenibles, biodiversidad, cuencas hídricas y ecosistemas completos. Uno de los ambientes más característicos de la provincia biogeográfica del Espinal, el Distrito del Algarrobo, ya está practicamente extinguido. Sólo quedan islas dispersas que pierden rápidamente especies y estabilidad. En cuanto a las selvas de las Yungas y Misionera su estado es desesperante.
Es cierto que el sistema de áreas naturales protegidas conserva segmentos de bosque nativo. Pero esta estrategia no es suficiente por tres razones.
En primer lugar porque todos los ecosistemas, pero por sobre todo los de mayor extensión, como el bosque Chaqueño, contienen numerosos arreglos ecológicos singulares y hasta únicos que nunca fueron protegidos. Los bosques Chaqueños de las sierras de Córdoba y San Luis difieren del bosque Chaqueño de llanura que se extiende al sur de Santiago del Estero, y éste, a su vez, de los bosques Chaqueños de Copo y del Chaco subhúmedo del litoral. La región Chaqueña nunca fue un ecosistema homogéneo. En el siglo XVIII era un ambiente boscoso heteromorfo con pulsos que lo movían desde el estado de pastizal al de bosque y del bosque al pastizal. Lamentablemente la mayoría de sus ecosistemas menores y singulares ya desaparecieron o están por desaparecer. El peor error fue creer que hay un único Chaco y que bastaba con conservar unos pocos miles de hectáreas encerradas en un parque.
En segundo lugar porque los ecosistemas naturales en general y el bosque Chaqueño en particular sufren el "efecto isla". Este principio biogeográfico desarrollado por Wilson, Mac Arthur y Simberloff permite anticipar que si un ecosistema muy extendido se reduce en superficie, las "islas" que van quedando pierden especies y biodiversidad. Cuanto más pequeña es el área remanente, y por lo tanto el número de especies y de individuos por especie, crece la posibilidad de colapso o desaparición del ecosistema. Sólo superficies muy grandes -parecidas a las originales- aseguran una cierta supervivencia. Recordemos que un bosque no es solamente una colección de grandes árboles. Es un conjunto de miles de especies de los seis Reinos que se entrelazan con el suelo, la atmósfera y las aguas.
En tercer lugar porque Argentina se encuentra entre los países que poseen menor porcentaje de superficie dedicada a áreas naturales protegidas, no sólo en relación con países industrializados sinó también del Tercer Mundo. El pobre 4.5% de nuestro país (1990) contrasta con el 37% de Venezuela, el 17.5% de Costa Rica y el 9.5% de Cuba. Según Di Pace el gran Chaco figura entre las regiones más desprotegidas, con menos de un 1% de su superficie original dedicada a parques y reservas.
A la luz de estas realidades muy duras el proyecto Caburé Norte, cuya versión original promovía la destrucción de unas 200.000 hectáreas de bosque Chaqueño seco, es una insensatez y un ecocidio. Sus ambientes boscosos, los últimos que quedan en Santiago del Estero, están adaptados a la falta de lluvias, a la "isla de calor de Prohaska" (la isoterma de los 47 grados centígrados), a índices humogénicos bajos y a valores humolíticos altos. Su biodiversidad es única e irreemplazable. Los funcionarios de turno, apurados por absurdas urgencias electoralistas o simple ignorancia, deben saber que la humanidad ya no solo condena los genocidios de personas. También castiga los genocidios ambientales porque son otra forma, permanente e insidiosa, de matar generaciones actuales y venideras.
En Santiago del Estero quedan menos de 700.000 hectáreas de bosque Chaqueño. Cada hectárea que se destruya rompe irremediablemente un pedazo de su futuro. Hasta ahora la lista negra de grandes proyectos de destrucción de bosques incluyó mayoritariamente a empresas extranjeras que despliegan motosierras y topadoras muy lejos de sus casas matrices: Australian Argentine Agriculture en Santiago del Estero (AAA, 50.000 hectáreas); Seabord Corporation de los Estados Unidos en la Yungas de Salta (3.000 hectáreas); LIAG S.A. en Formosa (40.000 hectáreas) o Trillium Corporation/Bayside en Tierra del Fuego (85.000 hectáreas).
El gobierno de Santiago del Estero ha introducido una trágica innovación: esta vez el proyecto de destrucción de 200.000 hectáreas de bosque Chaqueño fiscal -esto es de un bosque único que nos pertenece a todos- es autoría de funcionarios provinciales con nacionalidad argentina. Ojalá comprendan que el país ya no es el mismo de La Forestal, y que muchas naciones de la Tierra están siguiendo atentamente lo que ya se considera un escándalo ambiental. Los funcionarios y sus actos pasan, pero la condena social e internacional de las personas responsables no. Es hora de que comiencen a habilitarse placas de bronce no solamente con los nombres de nuestros buenos próceres. También es necesario hacer placas con el nombre de quienes destruyen nuestro futuro. Estamos sin embargo a tiempo. Las placas pueden cambiarse. Bastará con declarar ambiente protegido a la totalidad de los bosques Chaqueños fiscales de Santiago del Estero.
Gracias al trabajo conjunto de Fundación Salusterrae, Pastoral Social de la Iglesia, FUNAM y Greenpeace, y a la objetividad con que el diario "El Liberal" de Santiago del Estero cubrió la información, las 200.000 hectáreas de Caburé Norte siguen siendo fiscales. Pero la lucha continúa.(*) Trabajo realizado por el Dr. Raúl A. Montenegro, Biólogo. Presidente de FUNAM (Fundación para la defensa del ambiente) y Profesor Titular de Biología Evolutiva Humana en la Universidad Nacional de Córdoba.
Referencias
(1) Di Pace, M. y otros. 1992. Las utopías del medio ambiente. Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 204 p.
(2) Montenegro, R.A. 1987. La deforestación en la República Argentina. Actas WRI/ELCI/ANCON, Panamá, 5 p.
(3) Montenegro, R.A. 1995. Introducción a la Ecología y la gestión ambiental. Publ. Univ. Nac. del Nordeste, Resistencia, 141 p.
Las Soluciones:
Los bosques chaqueños de Caburé Norte son tierras fiscales. Nos pertenecen por lo tanto a todos. Dado que albergan los últimos quebrachales de la provincia de Santiago del Estero deben ser conservados. No destruidos.
La mejor solución es que sus 200.000 hectáreas se transformen en Parque Nacional, y que sus actuales habitantes sean integrados al proyecto de conservación. Los lugareños son las personas que más conocen el funcionamiento de la selva, sus seres vivos, su fortaleza, sus peligros y su fragilidad.
Pero también es necesario desarrollar sustentablemente los campos y bosques cercanos a Caburé Norte. En lugar de quebrachales destruidos y topadoras es necesario fomentar actividades silvo-pastoriles, donde coexistan los seres humanos, el ambiente Chaqueño, la producción sustentable y el suelo.
Pero para que todo esto sea realidad es necesario que se abra una instancia muy amplia y honesta de participación. Los lugareños, las organizaciones intermedias, la Iglesia y el Gobierno deben discutir y diseñar en conjunto un programa de desarrollo sin destrucción. Nosotros decimos no a la improvisación y a los intereses oscuros que pretenden transferir tierra de todos los argentinos a unos pocos propietarios. Nosotros le decimos sí al trabajo participativo y al desarrollo sustentable.
El valioso y arduo trabajo de la Fundación Salusterrae y de Pastoral Social consolidaron un foro por ahora informal para debatir el futuro de Caburé Norte y su gente. FUNAM, que es parte de esta tarea, convoca a otras organizaciones y personas para que se defiendan los quebrachales, la gente y el futuro del Chaco seco.
Cómo Participar:(1) Dirigiendo un mensaje por carta o fax al Gobernador de Santiago del Estero para que desista de vender las 200.000 hectáreas de Caburé Norte. Cuando envíe su carta, envíe por favor una copia a:
Diario "El Liberal".
Libertad 263 (4200) Santiago del Estero. Teléfono y Fax (0385) 4224400.
E-mail: liberal@teletel.com.ar
FUNAM
Casilla de Correo 83, Correo Central (5000) Córdoba, Argentina.
Fax: +54-351-4520260. Teléfono: +54-351-4557710.
E-mail: funam@funam.org.ar(2) Aportando ideas y trabajo a quienes están luchando por Caburé Norte y por el desarrollo sustentable de Santiago del Estero. Diríjase a:
Fundación Salusterrae, Alfredo Basualdo
25 de Julio 663 (4200) Santiago del Estero. Teléfonos (0385) 4390249 y 4391560.Modelo de mensaje al Gobernador de Santiago del Estero.
Sr. Gobernador de la Provincia de Santiago del Estero,
Carlos Juarez.
Casa de Gobierno (4200) Santiago del Estero.De mi consideración:
Sabemos que su gestión intenta transferir a manos privadas 200.000 hectáreas de bosque Chaqueño, únicas por sus quebrachales, su diversidad biológica y sus suelos. Sabemos que Caburé Norte luego sería destruida con fuego, topadoras y cadenas. Caburé Norte, Sr. Gobernador, debe seguir siendo fiscal. De la gente. De todos nosotros. Santiago del Estero estuvo enteramente cubierta por distintos ambientes de la Provincia Biogeográfica Chaqueña. Pero un desarrollo caótico y expoliativo redujo sus ambientes naturales a manchones, a "islas" cada vez más pequeñas. En esta degradación sin precedentes no solo se perdieron ecosistemas completos sino también especies y arreglos ecológicos únicos. Santiago del Estero ha sido la tumba para numerosas especies que nos pertenecían a todos, como el jaguar (Leo onca palustris) y el aguará-guazú (Chrysocion brachyurus), y ha llevado al borde de la extinción local, entre otras especies, al tatú carreta (Priodontes giganteus), al tapir o anta (Tapirus terrestris) y al oso hormiguero chico (Tamandua tetradactyla). Estos no son hechos menores.
En primer lugar, Sr. Gobernador, un fragmento de bosque chaqueño situado en Formosa es distinto a otro situado en el Chaco, Santiago del Estero o el norte de Córdoba. Sus "germoplasmas", sus arreglos y su información son únicos y específicos para cada región. El Chaco nunca fue, es, ni será homogéneo. La tragedia ecológica de Santiago del Estero, que está comenzando a ser conocida internacionalmente gracias a los ambientalistas de su provincia, a Salusterrae, a FUNAM, a Greenpeace y a otras organizaciones, estriba, precisamente, en que el irracional manejo ambiental de su territorio está rompiendo, casi inexorablemente, su rol de corredor ecológico entre la región chaqueña del norte y la región chaqueña del sur. Pero no sólo creó un tapón desertificado, sino que hizo desaparecer, para siempre, ecosistemas únicos adaptados a la sequía, que albergaban especies con potencialidad productiva y sustancias naturales que hubieran podido combatir enfermedades. ¿Quién se hará cargo de estas pérdidas?.
En segundo lugar, y como consecuencia de la devastación sufrida -resultado de sucesivos gobiernos que conocían mucho de votos, favores y conveniencias personales, pero muy poco de Ecología y desarrollo sustentable- creció la pobreza y la miseria. La escandalosa explotación conducida por unos pocos relegó el futuro de muchos santiagueños. La mayoría de quienes hicieron fortuna con sus tierras, sus maderas, su leña, su carbón vegetal y sus cueros hoy viven en grandes ciudades o en otros países, pero los pobres y los desiertos que ellos construyeron siguen estando en el mismo sitio. Allí conviven el mal de Chagas, la miseria y la desesperanza. ¿Quién se hace cargo del dinero público mal empleado durante décadas, de la corrupción y del caos con que se desarrolló la provincia?.
En tercer lugar Santiago del Estero no se puede permitir destruir ni explotar una sola hectárea más de bosque chaqueño intacto. En Ecología existe un principio de biogeografía de "islas", comúnmente denominado de Wilson, Mac Arthur y Simberloff. Este principio indica que cuanto menor es un ecosistema, mayor es la pérdida de especies y la posibilidad de que desaparezca. Caburé Norte es una de esas islas. Para intentar conservar el bosque chaqueño de Santiago del Estero no alcanza con los Parques existentes. Debe conservarse la totalidad del bosque fiscal. Destruirlos es un acto de irresponsabilidad hacia las generaciones futuras. El que los bosques estén en terrenos fiscales no los transforma en caja de ahorro para que los gobernantes hagan con ellos lo que les plazca. No sólo debe conservarse intacto Caburé Norte en su totalidad: el gobierno debe asegurar además que se conserve un corredor ecológico entre el chaco del norte y el chaco del sur.
En cuarto lugar, Sr. Gobernador, asumimos que existen necesidades urgentes en la gente. Pero esas necesidades no se satisfacen por cierto con la explotación de un 15% de las tierras boscosas que su gobierno intenta adjudicar. A lo sumo se solucionan los problemas económicos de unos pocos empresarios. Santiago del Estero tiene muchas tierras ya desmontadas, y otras opciones de desarrollo sin destrucción.
Pero la mejor solución está en la gente y en las organizaciones de base. Un programa de desarrollo sustentable se construye entre todos, con los lugareños, con las ONGs, con Cáritas, con Pastoral Social, con el Gobierno. De Usted depende que esta convocatoria sea una realidad. Caburé Norte debe seguir siendo de la gente. No debe ser cedida ni vendida.
Cordialmente lo saluda,(firma, nombre y apellido aclarado, dirección).
Fundación para la
defensa del ambiente. www.funam.org.ar
Email: funam@funam.org.ar