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ante el Consejo Económico y Social
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Premio Global 500 de Naciones Unidas.

 

NO a la Basura nuclear de Australia. 
Si a la Constitución Argentina. 

Campaña Nacional e Internacional organizada en forma conjunta por 70 Organizaciones No Gubernamentales y Coaliciones.  

Carta al ex- Presidente de la Nación Argentina 
Dr. Eduardo Duhalde.


Buenos Aires, 10 de enero de 2002

Dr. Eduardo Duhalde
Presidente de la Nación

De nuestra mayor consideración:

Nos dirigimos a Usted con el objeto de señalarle nuestra profunda preocupación ante la posibilidad de que la República Argentina ratifique el "Acuerdo sobre Cooperación en los Usos Pacíficos de la Energía Nuclear" firmado con Australia por el ex canciller Adalberto Rodríguez Giavarini en agosto del pasado año. Dicho acuerdo se encuentra en este momento en su etapa de ratificación en la Honorable Cámara de Diputados de la Nación.

Este acuerdo bilateral entre Argentina y Australia tiene por objetivo respaldar el contrato comercial que la empresa rionegrina INVAP SE firmó con la ANSTO (Australian Nuclear Safety Organization). La materia de dicho contrato es la construcción de un reactor nuclear de investigación en Lucas Heights (Australia). Pero el compromiso comercial no se restringe sólo a la construcción del reactor. Uno de los compromisos asumidos por la empresa INVAP SE es hacerse cargo del “acondicionamiento” de la basura nuclear producida en el mismo.

Esto implica que el INVAP importará el combustible gastado de dicho reactor a la Argentina y realizará aquí su procesamiento de la misma. Esta operación es violatoria de la Constitución Nacional (Art.41) que prohíbe explícitamente el ingreso de residuos radiactivos al territorio nacional.

Por lo anterior, el Acuerdo es inconstitucional y violatorio de la legislación nacional vinculada a la actividad nuclear. Si el Gobierno Nacional avanza en esa dirección estará convalidando un negocio ilegal que tendrá graves consecuencias jurídicas y que agravará el debilitamiento institucional que ya sufre nuestro país. Además se estará definiendo la doctrina en la materia antes de que se discuta en el Parlamento tal como lo determina la Ley de Residuos Radiactivos (Ley Muller).

Este acuerdo abre además la Argentina al negocio del tratamiento de la basura nuclear de otros países, y muy especialmente el reprocesamiento. Esto es de una inusitada gravedad. El reprocesamiento implica la extracción de Plutonio 239 y Uranio 235 del combustible nuclear agotado que viene de otros países, y la generación de importantes volúmenes de más basura altamente radiactiva cuyo riesgo se extiende por miles de años. Es inusitado que una empresa como INVAP comprometa al país en este tipo de negocios, uno de los más peligrosos y contaminantes del planeta. Le recordamos que dos de los países que tienen reprocesado comercial, Francia y Gran Bretaña, enfrentan hoy serios problemas para mantener dicha actividad. En Gran Bretaña la empresa British Energy, la mayor generadora de energía nuclear, ha comunicado al gobierno de Gran Bretaña, que opera la planta de reprocesamiento de Sellafield, su intención de no enviarle más combustible quemado por los costos prohibitivos que tiene.

El Acuerdo es el primer paso para la formación, en Argentina, de un equivalente autóctono de las plantas de reprocesamiento de Sellafield en Gran Bretaña y de La Hague en Francia. Estos dos lugares, Sr. Presidente, han sido declarados, después de los atentados del 11 de septiembre, sitios de extremo riesgo ante atentados aéreos. Por otra parte, tanto Sellafield como La Hague ya contaminaron gravemente el suelo y las aguas marinas con residuos radiactivos, como lo demostró el informe que elaboró un grupo de 9 expertos a pedido de la Comunidad Europea.

Si el Acuerdo con Australia se ratifica, INVAP y CNEA quedarán habilitados para embarcarnos en un negocio que someterá nuestras costas y nuestras rutas al pasaje de residuos altamente radiactivos. Es irónico que Argentina, después de haber combatido el pasaje de barcos ingleses cargados con Plutonio 239 y residuos radiactivos de alta actividad entre Europa y Japón, impulse a través de INVAP esos embarques, y que Buenos Aires o Bahía Blanca sean los futuros puertos de carga y descarga.

Como puede ver Sr. Presidente ese Acuerdo va más allá de lo que hoy entendemos por usos pacíficos de la energía nuclear. Se trata en realidad de un documento sin legitimación pública y además violatorio de la Constitución Nacional que compromete el futuro de todos los argentinos. Hasta ahora la aprobación del contrato y la media sanción que tiene el Acuerdo en el Senado se debieron a que la gente común no conoce de qué se trata y se aprobaron en secreto. Pero podemos asegurarle que una vez sabida la verdad y los riesgos, esta historia cambiará.

Es claro entonces que la violación a la Constitución Nacional resultante de la aprobación del Acuerdo con Australia no será una cuestión menor y marginal, sino uno de sus principales resultados, ya que así se habilitará un negocio a largo plazo mucho mayor que el comprendido en esta venta singular. De este modo, Argentina, igualmente a lo que sucede con Rusia, fruto de un profundo empobrecimiento y con una fuerte debilidad institucional termina aceptando residuos nucleares que nadie desea en su territorio, ni siquiera de modo temporario, como en el caso de Australia. Todo esto, Sr.Presidente, se nos quiere presentar como un genuino éxito científico, tecnológico y comercial de nuestro país. No permita Usted esta nueva burla, que degrada el rol de nuestros profesionales. Hay un mundo de oportunidades para nuestros científicos y técnicos si se apuesta a las tecnologías limpias y modernas en las que nuestro país puede tener un rol destacado.

Las ONGs abajo firmantes le reclamamos que ajuste el accionar del Gobierno Nacional a las normas vigentes y a la Constitución Nacional y no apoye las interpretaciones que se están haciendo del texto constitucional para eludir dicha prohibición. Si eso ocurriese, se habrá realizado un fraude a la voluntad de la ciudadanía que reclamó tal prohibición en el texto constitucional en 1994, y ahora verá que la misma queda sin validez.

Por otra parte, sabemos que muchos legisladores y funcionarios han defendido ese acuerdo por las divisas que aporta al país. De la cifra total del Contrato entre INVAP y ANSTO, 180 millones de dólares “en bruto”, la empresa Argentina solo percibirá la mitad, ya que el resto lo recibirán empresas australianas. Además de una ilegalidad que tiñe todos sus alcances, los supuestos beneficios económicos resultantes de ese acuerdo no tienen en cuenta los costos en riesgo y posibles daños ambientales al país, incluido posibles actos terroristas. Pero lo más importante: no deben anteponerse 90 millones de dólares a la legalidad y a la protección de la salud de los argentinos.

Tal Acuerdo no sólo viola la Constitución Nacional y leyes nacionales. También violará la propia Constitución de la Provincia de Buenos Aires, ya que INVAP pretende realizar el almacenamiento y procesamiento de la basura nuclear en instalaciones que se ubicarán en Ezeiza. Un conflicto similar se generará por idéntico motivo en la ciudad de Buenos Aires. Tanto el Contrato firmado oportunamente como el Acuerdo abren una interminable cadena de conflictos, sobre todo porque ambos son inconstitucionales y nos someten a riesgos inaceptables.

Como Usted podrá comprender, se trata de un tema de extrema gravedad que implicará un cambio definitivo en la posición que ha sostenido Argentina en materia nuclear, particularmente a partir del ordenamiento legal construido durante los últimos años.

Por la razones que le describimos, es que reclamamos:

(1) La no ratificación por el Congreso Nacional del "Acuerdo entre la República Argentina y Australia sobre Cooperación en los Usos Pacíficos de la Energía Nuclear" firmado en Canberra (Australia) el 8 de agosto de 2001.

(2) La anulación de toda iniciativa y compromiso comercial, institucional o político, existente o proyectado, que tenga por objetivo el ingreso al territorio argentino de residuos radiactivos conforme lo establece el Artículo 41 "in fine" de la Constitución Nacional, y se incluya en dicha anulación todo proyecto o compromiso que implique el ingreso al país de combustible nuclear agotado cualquiera sea su finalidad.

(3) La difusión pública del Contrato firmado por INVAP y ANSTO en cumplimiento del derecho constitucional a la información que nos asiste.

Además queremos expresarle nuestro compromiso, como ciudadanos e instituciones responsables, a garantizar el cumplimiento de la Ley y a proteger nuestro suelo de la peligrosa basura nuclear que pudiera venir de Australia y de cualquier otro país.

Esperamos comprenda Usted la urgencia de nuestro reclamo, ya que existe la intención de que la Cámara de Diputados apruebe dicho Acuerdo en breve.

Las Organizaciones No Gubernamentales Ambientalistas que firman esta carta le solicitamos tener la oportunidad de presentarle a Usted de manera directa nuestra preocupación, la experiencia nacional e internacional que desaconseja este tipo de negocios, y las irreversibles consecuencias que pueden registrarse en Argentina si se aprueba dicho Acuerdo.

Esperamos tener una favorable respuesta y poder contar con su colaboración para superar tan preocupante situación. Sin otro particular le saludan cordialmente, las siguientes Organizaciones No Gubernamentales Ambientalistas: *

 

 

Fundación para la defensa del ambiente. www.funam.org.ar
E-mail: funam@funam.org.ar