Noticias Internacionales  


¿Quiénes somos?
¿Cómo asociarse?
Campañas
Acciones y logros
Mesa de noticias
Denuncias
Eventos
Ecotemas

 

 

FUNAM es una Organización No Gubernamental (ONG) dedicada a unir personas 
e instituciones 
para un desarrollo sostenible.

 

La Fundación 
para la defensa 
del ambiente
(FUNAM) tiene status consultivo
ante el Consejo Económico y Social
de Naciones Unidas (ECOSOC).


FUNAM es 
Premio Global 500 de Naciones Unidas.

Mesa de noticias.

FUNAM denunció que con el uso de la bomba electromagnética contra la televisión iraquí “Estados Unidos lanzó una nueva e impredecible carrera armamentista”.

El biólogo Raúl Montenegro indicó que los Estados Unidos “estaba esperando una oportunidad para probarla, y la habría ensayado en Bagdad”. Agregó que “al genocidio iniciado por Estados Unidos en Iraq se le agrega ahora esta nueva inmoralidad, la de probar armamento nuevo sobre la población civil”. FUNAM dió detalles sobre este tipo de armamento y alertó sobre la posibilidad de que se inicien atentados terroristas con bombas electromagnéticas.

FUNAM pidió formalmente a Naciones Unidas que proponga “inmediatamente el debate de una Convención para prohibir el uso de bombas electromagnéticas”.

Córdoba, Buenos Aires, Paris y Sydney, marzo 26 de 2003. La Fundación para la defensa del ambiente (FUNAM) denunció públicamente a Estados Unidos ”por haber utilizado bombas electromagnéticas sobre población civil” y lanzar “una nueva e impredecible carrera armamentista”. El Biólogo Raúl Montenegro, presidente de FUNAM, hizo conocer este duro pronunciamiento tras conocerse que Estados Unidos había utilizado una o más bombas electromagnéticas para silenciar la televisión iraquí en Bagdad. “En 1945 Estados Unidos probó el efecto de dos bombas atómicas sobre las poblaciones civiles de Hiroshima y Nagasaki. Hoy habría repetido la misma aberración, ensayando bombas electromagnéticas sobre Bagdad”, sostuvo Montenegro.

El Biólogo Raúl Montenegro, que recibió en Austria el premio “Por un futuro libre de nuclear” (1992), indicó que para muchas personas “la noticia de la bomba electromagnética pasó desapercibida. Pero nosotros veníamos siguiendo muy de cerca su desarrollo. Aunque preveíamos que Estados Unidos podría usarla en su ataque contra Iraq, su lanzamiento sobre población civil nos sorprendió. Las consecuencias de este acto vergonzoso son impredecibles. Por eso hemos pedido formalmente a Naciones Unidas, que no logró detener la invasión estadounidense a Iraq, el urgente inicio de contactos para lograr una convención que prohíba el uso de las bombas electromagnéticas, también llamadas e-bombs y bombas de microondas”. Dado el radio de acción de estas bombas, que en algunos casos es de 500 a 1000 metros, todos los sistemas electrónicos pueden ser destruidos, desde computadoras personales, pasando por sistemas de comunicación, hasta dispositivos electrónicos de hospitales y aviones en vuelo. FUNAM hizo la presentación como organismo con status consultivo en el Consejo Económico y Social de Naciones Unidas (ECOSOC).

La bomba tan temida.

El biólogo Raúl Montenegro indicó que los principios de la bomba electromagnética “se basan en los desarrollos teóricos que produjo el físico Arthur H. Compton en 1925. Compton quería aplicar sus hallazgos al estudio de los átomos. Pero varias mentes enfermas y una poderosa industria armamentista transformaron esos principios en una bomba”. Agregó que los Estados Unidos ”lleva la delantera en el desarrollo de bombas de microondas, trabajando con superconductores de alta temperatura que generan importantes campos magnéticos de uso bélico”. Recordó que los aparatos más usados “son generadores de Marx. Aunque pesados tienen la ventaja de poder usarse todas las veces que sea necesario. Pero Estados Unidos también investigó los generadores de flujo comprimido o FCG. Estas bombas, alimentadas con explosivos convencionales, generan un breve y fuertísimo pulso electromagnético que destruye los sistemas eléctricos y electrónicos”.

El presidente de FUNAM sostuvo que hasta hace poco tiempo “se creía que las computadoras y otros artefactos sensibles podían ser protegidos por ‘jaulas de Faraday’, estructuras metálicas encargadas de desviar el pulso provocado por una bomba. Hoy se sabe que los pulsos de muy alta frecuencia, en el rango de las microondas, pueden atravesar esas jaulas. También se descubrió que las bombas electromagnéticas no solo producen un efecto inmediato sino también poderosos efectos demorados. En los 15 minutos siguientes a la detonación de una bomba electromagnética el pulso se mueve por sistemas eléctricos, creando campos magnéticos locales que al colapsar provocan nuevas ondas. Estas se propagan por la infraestructura eléctrica y de comunicaciones generando más daños”.

Un arma ideal para el terrorismo.

El biólogo Raúl Montenegro indicó que “ya había una pequeña carrera armamentista en materia de bombas electromagnéticas. Además de Estados Unidos países como la India y Pakistán trabajan en el desarrollo de artefactos y sistemas de protección. India por ejemplo teme que Pakistán pueda usar bombas electromagnéticas contra Bangalore, su centro informático más importante. Pero el ataque de Estados Unidos contra Iraq, y el uso de bombas electromagnéticas sobre población civil relanzó esta carrera y le agrega al mundo un nuevo factor de preocupación. Todos deben saber que además de las bombas gubernamentales, como las que fabrica Estados Unidos, también es posible construir bombas electromagnéticas caseras de gran poder. Estas bombas pueden ocupar el espacio de una pequeña valija o mochila. Consisten en un tubo de metal cargado con explosivos ubicado en el interior de una bobina que tiene una antena en su extremo. Cuando estalla el explosivo el metal se desplaza a unos 6000 metros por segundo contra la bobina (que tiene una cierta corriente eléctrica), y el metal deformado produce un corto circuito ‘en movimiento’. La corriente y el campo magnético son desviados hacia las porciones todavía intactas de la bobina, donde se concentran a velocidades fantásticamente altas en un espacio cada vez más reducido. Esto crea un pulso de decenas de millones de amperes en unos 500 picosegundos. Antes de que se destruya todo el artefacto, el pulso fluye hacia la antena y es emitido. Ese pulso destruye inmediatamente sistemas eléctricos y electrónicos, pero también sigue haciendo daño 15 minutos después. Ignoramos sin embargo cuáles son sus efectos a largo plazo en la salud humana”.

Fuentes: FUNAM (Córdoba); marzo de 2003. 

 

Este material puede ser reproducido, citando el autor y la fuente. Se ruega remitir una copia de lo publicado a funam@funam.org.ar




Inicio


Atrás


Adelante


Fundación para la defensa del ambiente. www.funam.org.ar
E-mail:
funam@funam.org.ar