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Mesa de noticias.

Barco de la muerte: se llama “Fret Moselle”, es francés y lleva basura nuclear de Australia. Podría ingresar a aguas territoriales argentinas.

El Dr. Raúl Montenegro de FUNAM indicó que el barco lleva 344 barras de combustible gastado altamente radiactivas “que representan 9 años de operación del reactor nuclear australiano de Lucas Heights”.

Montenegro advirtió que su posible ingreso por el Cabo de Hornos “viola la Constitución” y que el barco de la muerte “es una presa atractiva para el terrorismo internacional”. No se sabe que sucede si los contenedores fueran sometidos a temperaturas superiores a 900 grados centígrados por más de 40 minutos.

Córdoba, Buenos Aires y Sydney, octubre 30 de 2003.- La Fundación para la defensa del ambiente (FUNAM) denunció que el barco de la muerte “Fret Moselle”, que lleva 344 elementos combustibles desde Australia a Francia, “es un Chernobyl flotante”. El Dr. Raúl Montenegro, presidente de FUNAM, indicó que si la nave ingresa al Cabo de Hornos “el acto sería ilegal porque el Artículo 41 de la Constitución nacional y la jurisprudencia lo prohíben. La basura radiactiva de otros países no puede entrar en Argentina”. Montenegro sostuvo que la carga del barco de la muerte “es de una enorme peligrosidad, pues si se abrieran sus contenedores, y los materiales radiactivos llegasen al mar, los efectos negativos se prolongarían por más de 100.000 años”. Montenegro indicó que la empresa encargada del transporte “es la francesa Cogema Logistics” y que los contenedores donde está guardada la peligrosa carga, denominados LHRL-120 “son cilindros metálicos que pesan unas 20 toneladas cada uno”.

Presa atractiva para el terrorismo internacional. 

El Biólogo Raúl Montenegro indicó que durante su posible pasaje por aguas territoriales argentinas “el barco de la muerte podría sufrir un accidente, o lo que es mucho más grave, un acto terrorista o el impacto accidental de un gran avión comercial. El barco ‘Fret Moselle’ es una presa atractiva para el terrorismo internacional. Recordemos que antes de salir de Australia el barco francés fue protegido por diez lanchas armadas, helicópteros e inéditas medidas de seguridad. Esto muestra que los Australianos tenían mucho miedo”.

Montenegro agregó que la posibilidad de acto terrorista es tan grande “que el recorrido de la nave se mantiene en secreto”. Agregó que el barco de la muerte francés “tiene doble casco, un doble sistema eléctrico y sistemas de comunicación INMARSAT y GPS, pero no resiste el choque de grandes aviones comerciales llenos de combustible tipo Boeing 747 o Airbus 380”. Montenegro sostuvo que las pruebas hechas con los contenedores “no previeron el ataque terrorista con aviones comerciales” y que por esta causa “no se conoce que puede suceder con un contenedor de residuos radiactivos cuando se lo expone a 900 grados centígrados por más de 40 minutos. No lo saben ni los franceses ni los australianos, y tampoco nosotros”.

Argentina juega con fuego (y lo que es peor, radiactivo).

El Dr. Raúl Montenegro indicó que este envío de basura nuclear a Francia con posible paso por el Cabo de Hornos “nos coloca otra vez en el medio de un juego peligroso para el cual no estamos preparados, y no tenemos información. Si no fuese por las organizaciones ambientalistas y los medios los ciudadanos jamás lo hubieran sabido”. Montenegro agregó que la central nuclear australiana de la cual procede la basura radiactiva “ya estuvo entre los blancos de un grupo terrorista desmantelado en Nueva Zelandia poco antes de los juegos olímpicos de Sydney. El gobierno de un país como el nuestro, donde no se cierran las heridas de la Embajada de Israel y de la AMIA, debería ser mucho más cauto, y antes de que se expida la justicia, impedir el paso del Fret Moselle y de cualquier otro barco de la muerte”.

Montenegro sostuvo que el rechazo internacional a la navegación del barco de la muerte francés “es un llamado de alerta que el gobierno y la comunidad no deben ignorar. Si los diputados aprueban el Acuerdo de Cooperación Nuclear con Australia, a partir del año 2010 los barcos de la muerte no tendrían por destino Francia sino el puerto de Bahía Blanca en Argentina. No debemos permitir que los negocios de INVAP y CNEA violen la Constitución Nacional, y que sus juegos comerciales nos expongan al terrorismo internacional en el Mar Argentino, las rutas de la provincia de Buenos Aires y el Centro Atómico de Ezeiza. O bien a la caída accidental de aviones de gran porte sobre un barco o un transporte terrestre de basura nuclear. ¿Cómo podemos confiar en CNEA, si ni siquiera logra tratar los residuos que dejan sus minas de uranio y sus reactores?. ¿De qué sirve la burocracia de estos organismos y un país con su seguridad empobrecida frente al creciente terrorismo internacional?. La respuesta es clara: no juguemos con fuego”.  

Fuentes: FUNAM (Córdoba); octubre de 2003.

 

Este material puede ser reproducido, citando el autor y la fuente. Se ruega remitir una copia de lo publicado a funam@funam.org.ar




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