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La Mar Chiquita y el Canal Federal.

Por Raúl A. Montenegro.

Las aguas de la mar.


La mar de Ansenuza era territorio de los Sanavirones (Shanabirones), un grupo más pacífico que los Camiare y Cami-enén de las serranías (Comechingones). La convivencia que desarrollaron Comechingones y Sanavirones les permitió frenar exitosamente los embates del imperio Incaico, pero no lograron resistir la conquista europea (Rossi Fraire y Cena, 1999). Los españoles, al ver la inmensa laguna y comprobar la salinidad de sus aguas, la rebautizaron, con la chatura de sus topónimos, "Mar Chiquita" (Bajo, 1997).

La mar de Ansenuza es uno de los diez lagos salados más extensos de la Tierra y el tercer lago con mayor superficie de Sudamérica. Ubicado en una gran cubeta del norte de Córdoba es el destino de tres grandes cuencas sin derrame al mar: el Dulce o Petri, que ingresa desde Santiago del Estero, cuyo caudal medio es de 83 m3/s, y los ríos Suquía (Q = 9 m3/s) y Xanaes (Q = 9,8 m3/s) que llegan desde el sur. El comportamiento de la laguna ha sido marcadamente irregular, con superficies y profundidades que variaron dramáticamente en función de los cambios climáticos y del caudal de sus ríos. De allí que lo consideremos un ecosistema de nivel fluctuante, con ciclos de expansión y ciclos de retracción.

Hacia fines de la década de 1960 tenía 1.850 km2 de superficie, 65 km de largo este-oeste y 30 km de ancho norte-sur. En la década de 1970 comenzó a crecer. Actualmente supera los 6.000 km2. Su profundidad en tanto ha variado entre 2 y 5 metros, como lo demuestran los escalones que bordean la laguna (Vázquez y otros, 1979). Es interesante destacar que la Mar, en los últimos 30 años, varió su superficie en + 3,24 veces.
Ansenuza es un lago salado, una mar pequeña, cuyo origen sigue siendo poco claro. Las teorías disponibles son tan contradictorias como los numerosos análisis realizados sobre sus sales y fangos. Lo más posible es que se halla formado con el aporte fluvial de pequeñas cantidades de sal, esto durante cientos y miles de años, seguido de procesos muy intensos de evaporación agudizados por la escasa profundidad de los bañados y del mismo embalse y la fuerte insolación. Cuando el Dulce sufre crecientes excepcionales sus aguas llegan al salar de Ambargasta, donde arrastran gran cantidad de sales. Este es el origen del río Saladillo, que luego se vuelca al brazo principal del Dulce. En épocas de retracción la salinidad es muy grande, hasta 364 gramos por litro. Las sales dominantes son, según Chaudet, cloruro de sodio (81,5%) y sulfato de sodio (15,8%). Las aguas de la mar también contienen sulfato de magnesio, sulfato de calcio, cloruro de potasio, cloruro de litio y carbonato cálcico (Vázquez y otros, 1979; Reyna y otros, 1999). Durante estos períodos el único organismo que soporta los altos tenores de sal es Artemia salina, un diminuto crustáceo que sirve de alimento a los flamencos. Cuando entra en ciclos de expansión, la salinidad se reduce drásticamente y pueden desarrollarse, como sucede actualmente, numerosos organismos pequeños y peces como el pejerrey.

La laguna y los bañados del río Dulce son un ecosistema único que recibe las aguas, las sales, los sedimentos y los aportes vivos de tres cuencas que nacen en sitios tan distantes como Salta y las sierras de Córdoba. Allí, en el límite sur del gran "Chaco" de llanura, se conforma un curioso sistema "centrípeto" de líquidos y genes donde coexisten especies locales con poblaciones migratorias de aves que lo utilizan de parador. Esto es particularmente importante: a la concentración y multiplicación de formas vivas propias del ambiente Chaqueño se le agregan estas verdaderas autopistas biológicas que conectan ecosistemas distantes miles de kilómetros entre sí.


(*) Biólogo.

Este material puede ser reproducido, citando el autor y la fuente. Se ruega remitir una copia de lo publicado a funam@funam.org.ar


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