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Los vecinos de Tigre realizaron una caravana náutica en contra del desvío artificial del río Reconquista. Los isleños del Delta denuncian que la obra no se hizo para sanearlo sino para beneficiar a los impulsores de un gran negocio inmobiliario.

Los isleños de la primera sección del Delta de la localidad de Tigre en la provincia de Buenos Aires, realizaron el 16 de setiembre una caravana náutica para protestar contra la instalación de un terraplén sobre el río Reconquista que provoca el desvío de sus aguas. El talud de tierra desvía artificialmente su corriente hacia un canal aliviador conocido como Pista Nacional de Remo que fue anexado al río hace 15 años para descomprimir su caudal cuando había inundaciones. Unas cien lanchas, canoas y otras embarcaciones partieron de la desembocadura del Reconquista, sobre el Luján y recorrieron dos kilómetros llegando a las aguas del río Tigre, frente a la estación del ramal Mitre. “Nosotros queremos que nuestra mayor fuente de agua dulce, sea saneada pero que no se desvíe del cauce original” sostuvo Martín Nunziata de la Agrupación vecinal Pro Delta (Aprodelta), impulsora de la protesta. Mientras las autoridades señalaron que las obras forman parte de un plan para limpiar el segundo río más contaminado de Argentina y que así se evitarán futuras inundaciones, los isleños denuncian que el desvío beneficia a un sector del Tigre donde se está preparando un importante negocio inmobiliario. Los vecinos afirman que existe un proyecto de un banquero de Estados Unidos para construir tres edificios de 35 pisos y un hotel a orillas del río Tigre. En una entrevista con el intendente de Tigre, Rubén Ubieto, el empresario habría manifestado su preocupación por la contaminación que sufre el río Reconquista. Desde el 5 de agosto, el Gobierno de la provincia de Buenos Aires, a través de la Unidad de Coordinación Proyecto Río Reconquista (UNIREC), comenzó el desvío artificial del río sin realizar un estudio de impacto ambiental (EIA). Los isleños de Tigre advierten que el desvío lleva la contaminación de sus aguas directamente hacia los ríos Luján, Caraguatá, Carapachay, Angostura, Sarmiento, Espera y San Antonio, de los cuales se abastece gran parte de la población isleña. Es importante señalar que el Reconquista está gravemente contaminado y que ya se registraron casos de diarrea y hepatitis, en los habitantes de la zona, denunció un periódico isleño. Un estudio de la Secretaría de Política Ambiental de la Provincia de Buenos Aires, reveló la presencia de metales pesados como cadmio, cromo hexavalente y plomo además de niveles elevados de bacterias coliformes fecales y totales, elevados niveles de amonio. La Fundación Pro-Tigre y Cuenca del Plata y el senador provincial Eduardo Sigal (Frepaso) denunciaron ante la justicia federal que con el desvío artificial del río Reconquista, la contaminación podría afectar la salud de miles de habitantes de las islas del Delta que se abastecen de esos cursos de agua. Los vecinos de la Primera Sección de las Islas del Delta advirtieron que el agua “cambió de color” y “emanaba un fuerte olor” y que algunos “ya sufrieron enfermedades de la piel”. Eduardo Sigal indicó que “de las 12.000 empresas que vuelcan sus desechos al Reconquista, al menos 280 vuelcan sus residuos tóxicos al río. Si bien esta información la tiene la Unidad Coordinadora para el Saneamiento del Río Reconquista (UNIREC), el organismo no precisó cuáles eran y qué es lo que se está haciendo para evitarlo”.

Fuentes: FUNAM (Córdoba); Clarín, La Nación (Buenos Aires); Aprodelta (ONG de Tigre), junio, julio, agosto y setiembre del 2000.



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